pandero


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pandero

(Del bajo lat. pandorius < gr. pandurion, especie de laúd de tres cuerdas.)
1. s. m. MÚSICA Instrumento musical de percusión formado por dos aros de madera superpuestos, en los que van dispuestos cascabeles y sonajas, y una membrana de piel estirada sobre uno de los lados, que se toca golpeando la piel o deslizando los dedos por ella.
2. Persona muy habladora y de poca inteligencia.
3. JUEGOS Juguete que consiste en un trozo de tela o papel ligero colocado sobre un armazón de listones, que se arroja al aire para que se eleve mientras una persona lo sujeta con un hilo muy largo. cometa
4. vulgar Culo, en especial el de la mujer ¡mira qué movimiento de pandero!

pandero

 
m. Instrumento músico de percusión, formado por una piel estirada sobre uno o dos aros superpuestos y provistos de sonajas que suena al menor movimiento.
fig.Persona necia y habladora.
Cometa (armazón).
fig. y fam.Culo.
Sinónimos

pandero

sustantivo masculino
(col.)culo, trasero, nalgas.
Traducciones

pandero

cembalo

pandero

SM
1. (Mús) → tambourine
2. (= culo) → backside, butt (EEUU)
3. (anticuado) (= cometa) → kite
4. (anticuado) (= tonto) → idiot
Ejemplos ?
-También tenemos acá pandero, sor Chiquiznaque -replicó el Repolido-, y también, si fuere menester, sabremos tocar los cascabeles, y ya he dicho que el que se huelga, miente; y quien otra cosa pensare, sígame, que con un palmo de espada menos hará el hombre que sea lo dicho dicho.
-Ánimo, sor Consolación, deje ahí arrimada la muleta y eche un paso por el Niñito Jesús. -Agarrarse todas de las manos, y a la rueda, rueda. -¿Ese pandero, qué hace que no repica? -¡A ver, el villancico!
Y mientras éste se desembarazaba del capote para prepararse a darle de firme a su pandero, y aquél percibía sus sonajas, y todos se disponían a hacer bulla a más y mejor, sólo alguno que otro se aventuraba a defender tibiamente al extraño personaje, cuyo porte orgulloso y pedantesco hacía tan notable contraposición con la modesta apariencia y la afable bondad del difunto maese Pérez.
Mama Salomé, reina de mojiganga o de mentirijillas, no se parecía a los soberanos de verdad, que cuando sus vasallos los echan del trono poco menos que a puntapiés, se van orondos a comer el pan del extranjero y engordan que es una maravilla, y hablan a tontas y a locas de que Dios consiente, pero no para siempre, y que como hay viñas, han de volver a empuñar el pandero.
Y a las que has traído contigo, colaboradoras de tu maldad, las venderé por esclavas o su mano de este compás y de golpear el pandero apartaré y las haré mis esclavas al telar.
Esto es como ver un varón fuerte en traje de mujer: mientras te durare la vergüenza, estará segura la virtud, y para ninguna deshonestidad estará desocupado tu cuerpo; en tus manos está el pandero.
Cuando alguno, tocando el pandero, os miente por ser mandado; y cuando algún artífice de herirse en las espaldas, ensangrienta con mano suspensa los brazos y los hombros; y cuando alguno, caminando de rodillas por las calles, aúlla; y cuando el viejo, vestido de lienzo, sacando en medio del día el laurel y la luz, da voces, diciendo que alguno de los dioses está enojado, concurrís todos, y le oís, y guardando un mudo pasmo, afirmáis que es varón santo.
¡qué acordión! ¡qué flauta! ¡ni qué pandero! ¡Si aquello diba certero al medio del corazón! Otra de ellas me ofertó colijo jue la cantora, ¡una debisa dotora, que bordadita me dio!
El sonido de alguna lejana bandola y alegre pandero, el canto cadencioso y triste de los campesinos (herencia de los vencidos indios) armonizaba con la escena apacible y suave que presentaba la naturaleza.
La ley del yunque y del martillo imperando a cada cambio de tortilla, o como reza la copla: «Salimos de Guate-mala y entramos en Guate-peor; cambia el pandero de manos, pero de sonidos, no».
dixo el licenciado, viendo la escarapela; empezaron todos á encogerse de hombros, y á decir, que se rugia cierta cosa; y que aunque no importaba un bledo, bastaba el run run y el qué diran; y que si no se estorbaba, era fuerza que el alguacil llevase una tunda de coces. El no dixo esta boca es mia, y tieso, que tieso; ahí me las den todas, decia el bribon que en manos está el pandero, &c.
-Bien seguros estamos -respondió Chiquiznaque- que no se dijeron ni dirán semejantes monitorios por nosotros; que, si se hubiera imaginado que se decían, en manos estaba el pandero que lo supiera bien tañer.