palomar

palomar

(Derivado de paloma.)
1. s. m. Lugar donde se recogen y crían las palomas.
2. alborotar el palomar coloquial Alterar la tranquilidad de un sitio donde hay gente reunida el chico entró en la reunión y alborotó el palomar.

palomar

(Del cat. fil d'empalomar.)
adj. Se aplica a un hilo de cáñamo más delgado y retorcido que el de bramante.

palomar

 
m. Edificio o paraje donde se recogen y crían las palomas.

palomar

 
adj. Díc. de una especie de hilo bramante más delgado y retorcido que el normal regular.

palomar

(palo'maɾ)
sustantivo masculino
lugar donde se crían palomas El vecino tiene un palomar en la azotea de su casa.
Traducciones

palomar

dovecote

palomar

SMdovecot(e)
Ejemplos ?
La paloma, llevada por su instinto invencible, volvió, a pesar suyo, al palomar, y allí la detuvieron, mientras que la cigüeña se quedaba pescando en cuanto cañadón encontraba a su paso; de modo que cuando la lluvia llegó, nadie había podido tomar sus medidas para evitar perjuicios.
En el piso bajo, la cocina de Peggotty, abierta al patio, donde en el centro hay un palomar vacío y en un rincón una gran caseta de perro sin perro, y donde pululan una gran cantidad de pollos, que a mí me parecen gigantescos y que corretean por allí de una manera feroz y amenazadora.
Ya reaccionaban en ella los deseos de verme fracasado en mis gestiones. Anochecido, llegué al Palomar. Al preguntarle por él, un viejo que fumaba sentado en un bulto, bajo el farol verde de la estación, con un mínimo gasto de gestos, me indicó el camino entre las tinieblas.
Impacientes las palomas vuelan por valles y lomas de libres hacienda alarde, con caprichoso volar, pera cuando cae la tarde, regresan al palomar.
No la paloma, que presa llora en doloroso encierro, si acaso un resquicio mira, tiende apresurado el vuelo hacia el palomar y nido, en donde vio el sol primero; ni el torrente, a quien contuvo el malecón interpuesto, en cuanto lo encuentra roto, se arroja a su antiguo lecho, y por él se precipita hacia la mar, que es su centro, tan veloces como Vargas; corre, sin tomar resuello, a Sevilla: los instantes son para él siglos eternos.
Sí, si yo sé lo que ha pasao, pamplinas pa canarios y pa mistos de canarios y, como la cosa no merece ni una escupitina tan siquiera, por eso me he venío yo de mis palomares con la rama de oliva en el pico, porque se me ha puesto sobre el corazón que se hagan ahora mismito las paces; ¿usté se entera? -Déjame a mí de paces y güérvete a tu palomar y llévate en el pico ese ramito de oliva, que mardita la falta que me jace.
-Pues yo, la paloma, me corto la cola. Dijo el palomar: -¿Por qué tú, paloma, cortaste tu cola? -Porque ratonpérez se cayó en la olla, y que la hormiguita lo siente y lo llora; y que el pajarito cortó su piquito, y yo, la paloma, me corto la cola.
Sabía en qué lugares las palomas torcazas ocultan sus nidos, y una vez que un cazador había capturado a los padres, él crió a los polluelos construyéndoles un pequeño palomar en la oquedad de un olmo desmochado.
Bailó hasta el amanecer y entonces decidió marcharse; el príncipe la dijo: -Iré contigo y te acompañaré: -pues deseaba saber quién era aquella joven, pero ella se despidió y saltó al palomar, entonces aguardó el hijo del rey a que fuera su padre y le dijo que la doncella extranjera había saltado al palomar.
Versos incandescentes publicados en El Negro Capuz, periodiquito melenudo, dieron cuerpo a las hablillas; pero si mucho se murmuró, nadie se preocupó seriamente, como no nos preocupamos de los revuelos de un milano en derredor de inexpugnable palomar.
El anciano creyó que debía ser la Cenicienta; trajeron una piqueta y un martillo para derribar el palomar, pero no había nadie dentro, y cuando llegaron a la casa de la Cenicienta, la encontraron sentada en el hogar con sus sucios vestidos y un turbio candil ardía en la chimenea, pues la Cenicienta había entrado y salido muy ligera en el palomar y corrido hacia el sepulcro de su madre, donde se quitó los hermosos vestidos que se llevó el pájaro y después se fue a sentar con su basquiña gris a la cocina.
VALLES DE ALBAIDA: Atzeneta d’Albaida, Agullent, Albaida, Alfarrasi, Aielo de Malferit, Aielo de Rugat, Belgida, Bellus, Beniatjar, Benicolet, Beniganim, Benissoda, Benisuera, Bocairent, Bufali, Carricola, Castello de Rugat, Quatretonda, Fontanars Dels Alforins, Guadasequies, Llutxent, Montaverner, Montichelvo, Olleria (L’), Ontinyent, Otos, Palomar (El), Pinet, Pobla del Duc (La), Rafol de Salem, Rugat, Salem, Sempere, Terrateig.