palmetazo

palmetazo

1. s. m. Golpe dado con la palmeta tenía la mano colorada del palmetazo que le dio el profesor. palmeta
2. Corrección hecha con descortesía.
Traducciones

palmetazo

SM
1. (= acto) → caning, swish with a cane
2. (= desaire) → slap in the face
Ejemplos ?
San Jorge, 26 habitantes Las Rosas Huenutil del Peumo Huenutil de la Cabrería Los Maitenes Paque Llahuimavida Mallocavén Flor de Ñiquén Las Miras Canchiuque Ñiquén se hace conocido a nivel nacional e internacional por el tema “Adiós tía Paty, adiós tía Lela”, cantado por la ñiquenina Jacqueline Carriel, quien entonando amorosamente una canción de despedida para las tías del jardín, pierde la paciencia por las interrupciones constantes de su hija e hijo y levanta la mano para darles un palmetazo a cada uno.
A propósito se cuenta una anécdota que nos ha trasmitido Ricardo Palma en una de sus más célebres Tradiciones peruanas: En cierta ocasión el obispo hizo una visita al Seminario y comenzó a hacerles preguntas a los alumnos; a quienes no contestaban rápida y correctamente les decía: "Al rincón, quita calzón", para señalarles que se les iba a aplicar un palmetazo en sus partes pudibundas.
Los talibanes habían pasado tres años luchando contra la Alianza del Norte por Mazār-e Šarīf, precisamente porque su captura les confirmaría como dominadores de todo Afganistán. La caída de la ciudad fue un «palmetazo» para los talibán y en última instancia resultó ser un golpe importante, Call, Steve.
Pedía el maestro la lección de Astete o de Ripalda, y ¡ay del arrapiezo que equivocaba sílaba al repetirla de coro! Don Bonifacio le aplicaba un palmetazo, diciéndole: «¡Ah bausán!
Te has comido una ese del plural. Van dos puntos». Segundo palmetazo. A la tercera equivocación se llenaba la medida de la benevolencia magistral.
Entendido se está que la más leve travesura, como el colocar palomita de azufre sobre el zapato, o hilachas y colgandijos en la espalda de la chupa o mameluco, era penada poniendo al travieso de rodillas, con los brazos en cruz, durante las horas de escuela, y arrimándole un palmetazo de padre y muy señor mío, siempre que el cansancio obligaba al paciente a bajar las aspas.
Estos dominicos son gente para atajarle el resuello a cualquiera; y Satanás, para el padre González, era, como si dijéramos, un mocoso a quien se hace entrar en vereda con un palmetazo y tres azoticos.
Pero como hasta la cara más perfecta y bonita, si no un lunar, ostenta una pequita, y como todo no ha de ser almíbar y pan tierno, voy, para poner remate á este artículo, á fruncir el entrecejo y levantar la palmeta del pedagogo, que bien merece Mérida un palmetazo, y recio.