Ejemplos ?
Ensilla el caballo blanco, de un salto en él va a montar; :por unas vegas arriba corre como un gavilán: :-Adiós, adiós, el buen rey, y tu palacio real; :que dos años te sirvió una doncella leal!.
Las modistas trabajaron noche y día y también los molineros, pues todas querían empolvarse, con lo cual escaseó la harina y aumentó el precio del pan aquellos días. Yo quise saber a quién elegiría el príncipe y me metí en el salón del palacio real donde debía darse la fiesta.
Otros hacían grupos para oír al viajero que contaba lo que venía de ver en la tierra brava de los zapotecas, donde había otro rey que mandaba en los templos y en el mismo palacio real, y no salía nunca a pie, sino en hombros de los sacerdotes, oyendo las súplicas del pueblo, que pedía por su medio los favores al que manda al mundo desde el cielo, y a los reyes en el palacio, y a los otros reyes que andan en hombros de los sacerdotes.
Por esto he tomado figura de mortal y he dejado mi forma por la naturaleza humana, Mas, ¡oh vosotras, que habéis dejado el Tmolo, ciudadela de Libia, mujeres que sois mi comitiva, que de entre los bárbaros he tomado como acompañantes y viajeras conmigo, tomad los panderos propios de la ciudad de Frigia, inventos míos y de la madre Rea, y venid alrededor de este palacio real a aturdir a Penteo, para que lo vea la ciudad de Cadmo!
LXI Desmentido altamente del brocado, vínculo de prolijos leños ata el palacio real con el sagrado templo, erección gloriosa de no ingrata memoria al duque, donde abreviado el Jordán sacro en márgenes de plata dispensó ya el que, digno de tiara, de la fe es nuestra vigilante vara.
5 Y cumplidos estos días, hizo el rey banquete por siete días en el patio del huerto del palacio real á todo el pueblo, desde el mayor hasta el menor que se halló en Susán capital del reino.
Josef Moñino, Conde de Floridablanca, Caballero Gran Cruz de mi Orden de Carlos III, Consejero y primer Secretario de Estado y del Despacho. Y lo firmo y sello en Madrid y Palacio Real a trece días del mes de Diciembre de mil setecientos y ochenta y ocho.
Rodomonte, al que abrasa orgullo y furia, ya ha limpiado la plaza de canalla: la espada en una mano ahora blande, con la otra el fuego abrasador expande. Del palacio real, alto y sublime, golpea y hace retumbar la puerta.
Por lo tanto, mando a todos los españoles, particulares y autoridades, que guarden y hagan guardar la presente Ley Orgánica Palacio Real, de Madrid, a 6 de abril de 1981.
Por tanto, mando a todos los españoles, particulares y autoridades que guarden y hagan guardar esta Ley Orgánica. Palacio real, de Madrid, a 18 de diciembre de 1979 - Juan Carlos R.
Presto estaba el camarero para habérselo de dar: diérale calzas de grana, borceguís de cordobán; diérale jubón de seda aforrado en zarzahán; diérale un manto rico que no se puede apreciar; trescientas piedras preciosas al derredor del collar; tráele un rico caballo que en la corte no hay su par, que la silla con el freno bien valía una ciudad, con trescientos cascabeles al rededor del petral; los ciento eran de oro, y los ciento de metal, y los ciento son de plata por los sones concordar; y vase para el palacio para el palacio real.
¿Quién lo imaginara de él?» Por la plaza de San Pablo, ya bien entrada la noche, del palacio Real volviéndose, van platicando dos hombres; y a la luz que reverberan dos moribundos faroles, aunque no se ven sus rostros, sus figuras se conocen.