Ejemplos ?
Es muy natural: los jóvenes, señorito Davy, no están acostumbrados a esta clase de pruebas y tienen la timidez de este pajarillo; ¡es natural!
-Has elegido bien -dijo Dios-. En mi jardín del Paraíso este pajarillo cantará eternamente, y en mi ciudad de oro el Príncipe Feliz repetirá mis alabanzas.
¡Cuántas veces el cazador pierde sin pena días enteros, en el rigor del invierno, saltando de roca en roca, trepando por el hielo que tiñe con su propia sangre, por matar un pobre pajarillo!
No envidiaras solamente al pajarillo que en el nido duerme inerte con la carga de alimentos regalados que calientan sus entrañas, envidiaras del famélico lobezno los festines que la loba le depara, si en la noche tormentosa con fortuna da el asalto a los rediles de las cabras...
¡Yo no he visto en mi vida perro más bruto! Se tragó el pajarillo más fácilmente que se traga una píldora Pé de la Fuente. Y mientras yo, furioso, le reprendía, me miraba el imbécil y se lamía.
Pero todo en redor, la limpia esfera, el bosque, el viento, el pajarillo amable semejaba, en tu obsequio, que quisiera pagar por mí la dádiva impagable.
El golpe a éste la conciencia borra, y el otro, porque darle muerte quiere, le quita el yelmo que traía puesto, pudiendo así Rogelio verle el gesto; y ve el gesto desnudo de su bella y adorada señora Bradamante, y ve que es ella misma al cabo aquella a quien dar muerte quiere el mal gigante: por lo que batallar con él querella y hasta él espada en mano va delante, mas éste, no atendiendo a quien le brama, toma en sus brazos la abatida dama, a hombros la echa, y lejos la transporta como el lobo tal vez el corderillo, o el águila en la aguda garra porta pichón u otro pequeño pajarillo.
¡Oh, tío, nunca podré casarme con él; es tan buen muchacho!» Yo le di un beso, y nada más le dije: «Querida mía, haces muy bien hablando claro, y puedes elegir por ti misma; eres libre como un pajarillo».
A poco rato un pajarillo hermoso de dulce canto y purpurinas alas que busca en la pradera su reposo, paróse junto al joven que extasiado mirándole en su vuelo le siguiera de su rara belleza enamorado.
Y acercándose a un cubo lleno de agua batió sus alas, de modo que el pajarillo recibió tal rociada que por poco se ahoga; pero la intención era buena.
En el hueco de unas rocas Le hallaron recién nacido, Sin más protector que el cielo, Ni más padre que Dios mismo; Sólo Dios, que abre su mano Para el tierno pajarillo, Y hasta en el aura derrama Las semillas y el rocío.
Si necesitáis algo dirigíos a mí; si alguien hay aquí capaz de comprenderos, tal vez soy yo.» Las otras ánades se empujaban con las alas, oyendo este magnífico discurso, cuando terminó, lanzaron fuertes rap rap que podían tomarse por una aprobación aunque cosa muy distinta fuesen. Formaron un corro alrededor del pajarillo.