pajar


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pajar

s. m. AGRICULTURA, CONSTRUCCIÓN, GANADERÍA Edificio o construcción donde se guarda la paja.

pajar

 
m. Sitio donde se guarda la paja.

pajar

(pa'xaɾ)
sustantivo masculino
lugar que se usa para guardar o conservar paja el pajar de una granja
Sinónimos

pajar

sustantivo masculino
cija, almiar.
Almiar es el pajar al descubierto, con un palo largo en el centro.
Traducciones

pajar

rick

pajar

كومة قش

pajar

haystack

pajar

höstack

pajar

SMstraw loft
Ejemplos ?
Ventorrillo se llamaba y con justicia en verdad, pues a la altura de venta no supo nunca llegar. Era una mansión cuadrada que con perfecta equidad cerraba en sola una pieza cocina, cuadra y pajar.
No obstante esto, el teniente echó un vistazo a la cuadra, al pajar, y no encontrando en aquellos lugares nada que le llamase la atención, dulcificó algo la expresión de sus ojos, y: -¡Por vida de Dios, y qué diíta que nos espera después de la noche que nos han dado!
Con esto se cometió el acto brutal de desaparecer, acaso agujas de oro en el pajar de los siglos, tantos y tantos mundos de vivencias, de experiencias, de secretos, de hallazgos, de pionerías, de aclaraciones...
¿O padecen los pobres señores el tormento de la garrucha, que, como el lector sabe mejor que nosotros, consistía en colgar al paciente por los brazos, de suerte que tocasen las puntas de sus pies en el suelo al estirarse, pero sin poder nunca descansarlos en él, precisamente en la misma forma que dejó suspendido la pundonorosa Maritornes al hidalgo manchego del agujereado pajar?
Para él todos los tiempos del año le eran dulce y templada primavera; tan bien dormía en parvas como en colchones; con tanto gusto se soterraba en un pajar de un mesón, como si se acostara entre dos sábanas de holanda.
Es, pues, el caso que los labradores ganaderos de la parte central de la provincia, cuando llega el mes de mayo, no solamente no tienen en el pajar un pelo de yerba de la recogida en el agosto anterior, sino que sus ganados han destrozado ya las mieses durante los meses de derrotas, y han recorrido las sierras bajas, y han comido escajo, picado a fuerza de ímprobos sudores, y han ido entresacando los herbalachos que crecen entre zarzas y matorrales, y hasta han roído el césped de las lindes de los camberones .
Un día, en que había estado desde por la mañana hasta por la noche mendigando de puerta en puerta y no habían querido darle nada, ni aun dejarle pasar la noche en un rincón del pajar, fue a un bosque, donde encontró un hueco abierto en una roca, en el que había sentada una vieja.
Un día mi, de suyo, flaca naturaleza, tendida sobre un montón de hierba, en un desabrigado pajar, dijo: «No puedo más», y acto continuo, con la abnegación de un filósofo y el valor de un cristiano, que de ambas cosas blasono, rendí mi alma pecadora a Dios, que era su dueño.
En el portal de la calle, que en Sevilla llaman casapuerta, hizo una caballeriza para una mula, y encima della un pajar y apartamiento donde estuviese el que había de curar della, que fue un negro viejo y eunuco; levantó las paredes de las azoteas de tal manera, que el que entraba en la casa había de mirar al cielo por línea recta, sin que pudiesen ver otra cosa; hizo torno que de la casapuerta respondía al patio.
-Pues ansí es -dijo el virote-, yo os daré por entre estas puertas, haciendo vos lugar quitando alguna tierra del quicio; digo que os daré unas tenazas y un martillo, con que podáis de noche quitar los clavos de la cerradura de loba con mucha facilidad, y con la misma volveremos a poner la chapa, de modo que no se eche de ver que ha sido desclavada; y, estando yo dentro, encerrado con vos en vuestro pajar, o adonde dormís, me daré tal priesa a lo que tengo de hacer, que vos veáis aun más de lo que os he dicho, con aprovechamiento de mi persona y aumento de vuestra suficiencia.
Conque comed y no gimades, soberbios de Lucifer, o gemid y no comades. He dicho. Pajas al pajar y barberos a rapar. -Hombre -replicó Pepe Ortiz-, para mujer de a dos reales, marido de a dos migajas.
Tan pronto veíamos llamas..., ¿qué ocurre? Pues que le queman el pajar, y el alpendre, y el hórreo, y la casa misma, al Antón de Morlás o al Guillermo de la Fontela.