Ejemplos ?
Fiesta de la nobleza, la burguesía, del clero, del comercio, del artesano, del soldado…, de todos cuantos por guía tienen la cruz y forman pueblo cristiano, trae algo que difunde paz, alegría, esperanza, consuelo, luz y alborozo, y en el alma creyente como en la impía cambia esta noche una hora la noche en día, el duelo en esperanza y el ansia en gozo: fiesta cristiana a la que España tintas da de pagana.
Con el moderno, o sea con el vestido verde y los dos mellizos en brazos, el pobre mes de las flores más parece un ama de cría que un dios; y con la túnica de las mangas perdidas, el canastillo y la flor cerca de la nariz, nos recuerda a los afeminados judíos que venden católicos dátiles de Elche, diciendo que son de Berbería. Indudablemente, los grandes artistas de la antigüedad pagana no eran tan felices para vestir a sus héroes como para desnudarlos.
Como aquello del beso me pareció un poco fuerte, aunque fuese dicho por una señorita pagana, Violeta, que conoció en mi gesto mi extrañeza, suspendió el relato de sus locuras, y cerrando los ojos se quedó sola con su Centauro, entregándome a mí al brazo secular de su desprecio.
Para Vaca de Castro eran piñones y confitura todas las grandes batallas, desde las de los tiempos de la Roma pagana hasta la de Pavía.
¡La soledad, el espectáculo de la pagana naturaleza y la rápida visión de las hechiceras veraneadoras y bañistas que pasaban por delante de nuestra solitaria vivienda, en soberbios carruajes, dirigiéndose a otros puntos del Pirineo, contribuyeron sin duda a sacarme de mis casillas!
Lo mismo sucedió en la Roma que se llama pagana : Julio César era al mismo tiempo gran pontífice, dictador, guerrero, vencedor, muy elocuente, muy cortés, y en todo el primero de los hombres, y al que ningun moderno ha podido ser comparado, escepto en una dedicatoria.
de risa. La verdadera des- ventura es pudorosa, y no se aviene con mostrarse desnuda como las hetarias de la Roma pagana. El poeta que lagrimea por una bobería ó sin saber por qué, no es ángel de mi coro.
sino que, en seguida, habiendo oído hablar de él una mujer, cuya hija estaba poseída de un espíritu inmundo, vino y se postró a sus pies. 7.26. Esta mujer era pagana, sirofenicia de nacimiento, y le rogaba que expulsara de su hija al demonio. 7.27.
Muy poco tiempo hace que los poetas de Europa recurrían a la historia pagana en busca de imágenes, e invocaban a las musas en quienes ellos ni nadie creía; un amante desdeñado dirigía devotas plegarias a Venus para que ablandase el corazón de su querida.
En lo tocante a la moral, la ley evangélica no sólo supera con mucho a toda la sabiduría pagana, sino que además llama abiertamente al hombre y le capacita para una santidad desconocida en la antigüedad, y, acercándolo más a Dios, le pone en posesión de una libertad más perfecta.
Por sensual queda en desuso la lírica pagana; y la cristiana, que fue hermosa, por haber cambiado los humanos el ideal de Cristo, mirado ayer como el más pequeño de los dioses, y amado hoy como el más grande, acaso, de los hombres.
En una racha de pensamiento evoca esta su infancia pagana y salvaje, en este instante en que su espíritu, apacentado en agüeros y supersticiones, parece tender a otro orden de ideas.