pañito

pañito

s. m. Trozo de tela, en general adornada, o labor de ganchillo o encaje, que se usa para cubrir, proteger o embellecer sillones, bandejas y otros objetos o lugares del hogar tiene un pañito de ganchillo en el centro de la mesa con un jarrón encima.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

pañito

centrino

pañito

SM (Esp) [de mesa] → table-runner; [de bandeja] → traycloth
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
El último día de la novena se sintió impulsada a pedir a las religiosas que le diesen un pañito tocado a la venerada imagen, y se lo aplicó a la llaga, experimentando la curación deseada.
Yt dos amitos viejos, y quatro cornie altares lo mismo. Yt una sobrepellis. un síngulo y un pañito viejos. Yt una Yd calis con patena, vinagres y salvilla de plata.
Allí, las camaristas de la Virgen son las encargadas de quitarle el "pañito" que cubre su cara y posteriormente el guardapolvo que cubre toda la imagen en el camino.
A una orden de su marido, trae Inés un pañito con el cual el indio, doblada la rodilla, coge la sagrada imagen y la coloca en un altar de su casa, en medio de luces y flores con que la adornaron los afortunados moradores de esta bendita mansión.
La iglesia de San Nicolás tiene como reliquia auténtica un pañito impregnado con la sangre del cuerpo incorrupto del santo, que es venerado en las fiestas.
Eso lo sé yo con puntos y comas, como que la Conga está unida al recuerdo de mis mejores días de entusiasmo juvenil; a mis tiempos de periodista político y de aventuras revolucionarias, y a mis horas de asaltador, con fortuna no siempre adversa, de plazas femeniles. Menos pañito y más chocolate.
Éste fue el inventor de atar el açafrán en un pañito y ponerlo un momento en la olla, el que galopeava el tozino en el hervor della, el que ató los gatos a la hora del comer.
En el centro, el nicho de San Roque, en cuyas alas de escaparate estaban pintados en la parte interior -y no por Vásquez seguramente- una Santa Rita muy escurrida y tocada y un San Pedro Alcántara, muy esqueletudo y miedoso, con tamaña calavera en una mano. Un pañito bordado de hilo rojo, agitado de día por el viento, perseguido de noche por las moscas, colgaba a los pies del Niño.