Ejemplos ?
Tú suponte que yo, Paco el Piri, un gachó que ni debe ni teme, con veinticuatro años no cumplíos entoavía, con un corazón más grande que un bocoy; un mozo que se ha criao en los mejores pañales, que tiée una barbería a la que no hay hombre de cartel en to el barrio, que no vaya a soltar er pelo y a que le enjabonen los carrillos; un hombre por el cual, y no es alabancia, subirían descalzas las mejores mozas del distrito a la mismísima cresta del Calvario; el hijo de mi mare, en fin, acaba de sufrir un sofión de Pepa la Golondrina, que le ha puesto encarná jasta la punta del pelo.
-Eso ya se verá, que no quieo yo que cuando güerva tu José iga que en cuantito falta él de aquí ya no hay aquí naide que te cuide, como si hubiera sío él el que te hubiera dao los calostros, cantao la nana y metío los pañales.
Le cogió en sus brazos y le ocultó en una profunda gruta, bajo las entrañas de la divina tierra, en el monte Egeo de densa arboleda. Y envolviendo en pañales una enorme piedra, la puso en manos del gran soberano Uránida, rey de los primeros dioses.
Y mandan a la hermanita al patio, si no ha asistido a la escuela; pues resulta algo molesto, que participe de esta escena. No habrán pañales desechables, para ponerle al mozuelo; si no serán los tradicionales de género, los que envuelvan su resuello.
Vi el alumbramiento de una mujer fornida y aparentemente llena de salud. Hojas del frondoso cacao sirviéndole de cuna y las blusas de tres mujeres y la camisa de un joven hicieron de pañales i abrigo.
7. Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
No bien los tules aquellos se descorrieron, y el rayo amortiguado de un sol anémico despuntó por detrás de la torre, se abrieron los balcones de la casa de Don Juan y misiá Nicolasa salió a tender en la baranda los pañales del pequeñuelo; y detrás de ella, otras madres, que, a falta de balcones, extendieron los trapajos en taburetes, frente a las puertas de sus respectivas casas.
Todo allí asumió un carácter eminentemente ciudadano: el jipijapa del Cura fue reemplazado por la teja clásica, y, no contento con la vieja iglesia, no sosegó hasta crear una junta e iniciar los trabajos de un nuevo templo; las grandes damas pasaron de la alpargata a la babucha de cordobán; mermaron un veinte por ciento zuecos y bayetones; esteblecióse zapatería; pusieron letreros en tres o cuatro tiendas; pintáronse como ocho casas; se empapelaron la del alcalde y la de Don Juan Herrera, y tuvieron bombas y mesa central; Doña Nicolasa no volvió a admitir pañales en sus balcones, con ser que Toto le había llenado la casa de Perjuiciecitos, pues iba ya para diez años que se había casado con Carmela.
7 Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
Sobre un borriquillo, sobre una angarilla de las del aprisco, se llevaron la muerta querida y él se quedó solo, solo con la niña... La envolvió torpemente en pañales de dura sedija, y amoroso la puso a la teta de la cabra «Galana» parida...
Una guillaíta que se había criao en pañales mu probes, pero tan honraos u más que los tuyos, y cuando ya estaba criá, y cuando ya mi padre se había muerto, y vivía yo con mi probe vieja, trabajando pa vivir como Dios manda, vinistes tú con tus manitas lavás...
Se decía que un día de invierno, en que hacía mucho frío, el doctor había dado sus polainas a una pobre mujer, que enseguida había suscitado el escándalo de la vecindad paseando de puerta en puerta a su nene envuelto en aquellos pañales improvisados, con gran sorpresa de todos, pues las polainas del doctor eran tan conocidas en los alrededores como la catedral.