pérfido

(redireccionado de pérfidas)
También se encuentra en: Sinónimos.

pérfido, a

(Del lat. perfidus .)
adj./ s. Se aplica a la persona que engaña a los que confían en ella resultó ser un socio pérfido y traidor. desleal, traidor

pérfido, -da

 
adj.-s. Desleal, infiel o traidor, que falta a la fe que debe.
Pérfida Albión. Locución de origen francés, que se aplica a Inglaterra.

pérfido, -da

('peɾfiðo, -ða)
abreviación
1. persona que es muy mala o desleal con quienes confían en ella una mujer pérfida y maliciosa
2. característica que es propio de estas personas Echó una mirada intrigante y pérfida a los presentes.
Sinónimos

pérfido

, pérfida
Traducciones

pérfido

hinterfotzig

pérfido

pérfido

pérfido

perfido

pérfido

ADJperfidious, treacherous
Ejemplos ?
En 1584, otro secretario de la Reina Isabel I, Francias Walsingham, se refirió a las "prácticas españolas" en el sentido de que eran "engañosas, pérfidas y traidoras".
¿Podría resistir el parisiense a las pérfidas insinuaciones, a las melosas calumnias y a las halagüeñas maledicencias que iban a pulular constantemente en torno suyo para engañarle?
Sumiso siempre ante los poderosos, pronunció palabras ambiguas, alabando, en verdad, á tu padre, pero censurando á tu hermano, y entremezclando con destreza pérfidas palabras, y diciendo que se establecían malas costumbres entre parientes, y mirando con benevolencia á los amigos de Egisto.
El Ejército Constitucionales, por conducto de sus dignos jefes, aunque pronto a cumplir con sus patrióticos deberes, negose a tan pérfidas insinuaciones.
¡Y con qué gracia nosotros, sin reparar en frioleras, parangonizamos mellizos a mellizos, haciendo saber al mundo que nuestra princesa había dado a luz un Esaú brutal, un Rómulo fratricida, y lo que es más lindo (porque al fin todo iba dentro del par de huevos mitológicos), una Clitemnestra y una Elena disolutas, pérfidas y crueles, que todo esto dijimos, muy arropados con nuestra licencia poética, en elogio de los dos malogrados infantes, infandum regina jubes, como dijo allá el filósofo.
A esta que yo llamo tranquilidad, llámala tú pobreza, necesidad o miseria, y ponle otro cualquier ignominioso nombre, que cuando hallares alguno libre de pérfidas, juzgaré que Diógenes no fue dichoso, o yo me engaño, o sólo el reino de la pobreza no puede ser ofendido de los avarientos, de los engañadores, de los ladrones y robadores; y si alguno duda de la felicidad de Diógenes, podrá también dudar de la de los dioses inmortales, pareciéndole que no viven felices porque no tienen adornados jardines ni preciosas quintas cultivadas de ajenos caseros, y porque no tienen grandes juros en los erarios.
Y la cumplió: que apenas, asombrados, vimos con rutilantes resplandores en la margen del Sena tremolados, iris de libertad, los tres colores; ella, esperanzas pérfidas burlando, de llanto de placer sus ojos llenos, a Isabel en sus brazos levantando: «Nuestro es el porvenir», gritó a los buenos.
Asociose con un repugnante esclavo de los que había recibido en dote, que no tenía igual en cuanto a infame. Diole cuenta ella de sus pérfidas intenciones y les pareció lo más acertado quitar la vida al infeliz joven.
¡Desgraciada, mil veces desgraciada la criatura que en tal abandono se encontraba a merced de un canalla sin ley y sin religión, a quien el crimen divertía y que no tenía allí otros intereses que sus pasiones y que no debía tomar otras medidas que las leyes imperiosas de sus pérfidas voluptuosidades!
Oyó cosas terribles, que nunca se hubiera pensado que pudiesen salir de la boca más odiada, invenciones pestilenciales, calumnias ponzoñosas, pérfidas exageraciones y restricciones peores, alegres votos de muerte, de ruina, de deshonra para ella y para los suyos; y se fue corriendo a su cueva, a contarlo todo a su madre, aniquilada por el dolor de haber oído tamañas cosas.
-¡Que Dios bendiga a la ortava maravilla!, -exclamó al penetrar en la habitación, quitándose airosamente el pavero y colocándolo cuidadosamente sobre uno de los sillones. María sonrió. -¡Hola!, que es usté, Perico -exclamó con voz de pérfidas dulzuras... -¿Y Pepe?...
Fue mi embeleso, desde que era párvulo, más que en el hoy vivir en el ayer; y en competencia con las ratas pérfidas, a roer antiguallas me lancé.