ovillo

ovillo

(Del ant. luviello < bajo lat. lobellum < lat. globellum < globus, bola.)
1. s. m. Bola que se forma devanando hilo o una cuerda necesita tres ovillos de lana para hacer la bufanda.
2. Cualquier cosa enredada y de figura redonda.
3. Montón confuso de cosas sin ningún tipo de trabazón la habitación era un ovillo de juguetes y libros. revoltijo
4. hacerse alguien un ovillo 1. Encogerse o acurrucarse por miedo, dolor u otra causa. 2. Confundirse o embrollarse al hablar o pensar.

ovillo

 
m. Bola formada devanando un hilo de lino, de algodón, seda, lana, etc.
fig.Cosa enredada y de figura redonda.
Montón o multitud de cosas sin trabazón ni arte.
Hacerse uno un ovillo. Acurrucarse, contraerse por miedo, dolor, etc.; embrollarse hablando o discurriendo.

ovillo

(o'βiʎo)
sustantivo masculino
1. bola que se forma enrollando algún tipo de hilo ovillo de lana
2. montón confuso de cosas ovillo de ropa
Traducciones

ovillo

ball, tangle, wool

ovillo

gomitolo

ovillo

SM
1. [de lana, cuerda] → ball
hacerse un ovillo (gen) → to curl up into a ball; [de miedo] → to cower; (en el habla) → to get tied up in knots
2. (= enredo) → tangle
Ejemplos ?
No sostenía regateo; no defendía el género, y tan pronto daba por tres pesetas un abanico de estimación como reclamaba un duro por un ovillo de algodón encarnado.
Por último, en mi desolación, empecé a darme cuenta de que estaba apasionadamente enamorado de la pequeña Emily y de que me habían separado de ella para traerme aquí, donde nadie parecía necesitarme. Esto era lo que más me entristecía, y dándolo vueltas, terminé por hacerme un ovillo debajo de las mantas y dormirme llorando.
Ella vio que el gran bolsillo de su mandil se abría tanto como para que cupiera. Sin embargo, ella no pudo coger el ovillo. Corría, corría delante de ella, y la madre Miette, para cogerle de una vez, dejó a toda prisa su rueca al borde del camino.
Lo que me había dicho en su habitación de las esperanzas que tenía sobre aquella manera de diseminar los hechos expuestos en los papeles que la cubrían, y que no eran otros que las hojas sacrificadas de alguna memoria fracasada, le preocupaba alguna vez dentro de casa; pero una vez fuera ya no pensaba en ello. Sólo pensaba en ver volar a la cometa y en ir soltando el bramante del ovillo que tenía en la mano.
Consuélese vuesa merced con que vio un maravilla, com oes ver pescar peras en red y dar fruto de bendición a una monja; que mayor desgracia fuera si me hubiera quedad con las cosas del hilo, pues yo le llevaba tan bueno, que pudiera sacar por él el ovillo.
Repara en esta especie de ovillo humano que yace sobre el santo suelo en el hueco de esa puerta cerrada: son chicuelos de la calaña de Cafetera, de aquel raquero de quien te hablé en las Escenas, que duermen, enroscados como anguilas en banasta y sirviéndose mutuamente de colchón, almohada y cobertura, mientras llegan del mar las lanchas a que pertenecen y que han de custodiar luego hasta el amanecer en esta dársena.
Y él, mientras esto sucedía, estaba abocinado en el suelo hecho un ovillo, sin rebullirse ni alentar siquiera, imaginándose ya arrebatado a los infiernos y dando hervores en las calderas de pez, alcrebite y plomo, donde se rehogan los comerciantes por amor, las viejecitas que azuzan y los administradores que desuellan.
Su hija ocultó su cara y su pesar en las cortinas; la señora de Webber siguió tejiendo para ocultar su dolor, traicionándola, sin embargo, una translúcida lágrima que se deslizó silenciosamente hasta su nariz aguileña; el gato, el único miembro de la familia que no parecía muy preocupado, jugó con el ovillo de lana que se había caído al suelo.
(el drac) que se había convertido en ovillo de hilo. Todos los invitados se retiraron espantados, la pobre Jeanneton, vestida a medias, no sabía dónde esconderse, y la boda no tuvo lugar.
I No sabía si era un limón amarillo lo que tu mano tenía, o el hilo de un claro día, Guiomar, en dorado ovillo. Tu boca me sonreía.
Las hebras del ovillo De lana fina y pura Que deja el corderillo Entre la zarza dura Conoce el Hacedor; La pluma vieja y triste Que al viento el ave ofrece, La nueva que se viste Cuando rejuvenece Y ostenta más vigor.
Enternecióse el ínclito senado, haciendo propia la desdicha ajena, luego que vió que proseguir no pudo, y respondió Panzudo, un gato venerable de persona, aunque pelado de cabeza estaba, cosa que a muchos buenos acontece (si bien esto no fué lo que parece cuando a un amante viene la pelona; mas golpe que le dió cierta fregona, que de un menudo que lavar pensaba, cuando menos atenta te miraba, asido del principio de una tripa que a la vista las manos anticipa, le fue desenvolviendo hasta el tejado, como cordel de un cabo y otro atado, del ovillo de sebo el laberinto...