Ejemplos ?
Yo necesito por lo menos cinco mil millones, pero si le merco a usté esos cinco violines, pus ya no me faltan mas que cuatro millones, nuevecientos noventa y nueve mil nuevecientos noventa y cinco pa completar toa mi orquesta.
Gritánbanlo, lo azuzaban en vano con las mantas y pañuelos los muchachos prendidos sobre las horquetas del corral, y era de oír la disonante batahola de silbidos, palmadas y voces tiples y roncas que se desprendía de aquella singular orquesta.
Todo parecía nuevo en el teatro. La orquesta era de ángeles: hasta la araña del centro daba más luz. En aquel entusiasmo tomaba no poca parte el patriotismo satisfecho.
Plaza esgrimió la pluma del periodista, defendiendo las nuevas ideas, y sus trabajos llenaron las columnas del "El Horóscopo", "Los Padres del Agua Fría", "La Idea", "La Bandera Roja", "La Luz de los Libres, "El Constitucional", "La Orquesta", "La Pluma Roja", "San Baltasar" y "La Revista Mexicana".
Pero pronto desapareció la emoción; y balanceándose al ritmo de la orquesta, se deslizaba hacia delante, con ligeros movimientos del cuello.
IV Cuántas horas hacía que erraba solo en medio de máscaras silenciosas en aquel hangar abovedado como una iglesia, y era una iglesia, en efecto; una iglesia abandonada y secularizada era aquella amplia sala de ventanas ojivales, la mayoría medio tapiadas, entre sus columnas adornadas y encaladas con una espesa capa amarillenta donde se hundían las flores esculpidas de los capiteles. ¡Extraño baile en el que no se bailaba y en el que no había orquesta!
De mi orquesta interior él es un eco que hago sonar en la tardina calma, y que al salir por el oscuro hueco de mi boca glacial, me alivia el alma.
¡Un millón de dólares a lo mejor! -Al unísono se escucharon millares de aplausos que se confundían con el ritmo de la orquesta. -¡Comenzamos!
Aparece, y desaparecen, y por sus correspondientes apariencias Transformacion magnífica de Apoteósis al son de un himno triunfal á órgano y orquesta.
Y aunque agudos linotipos me refrenen en la página sellada por la venta, sé que aromas navegantes en mi orquesta vaticinan la canción de la gran fiesta.
Me llego a la vida triste y confiada en mi previsión de no esperar nada, me llego a la vida, por mirar el vuelo del ave que pena por llegar al cielo, por seguir la fiesta de la Primavera, por ver la Esperanza, la loca Esperanza, que en cuanto la orquesta inicia un acorde, de nuevo se lanza.
as últimas notas de la orquesta acababan de perderse en el aire, y aún seguía su recuerdo acariciando voluptuosamente los oídos del público, como siguen acariciando el oído del amante, muchas horas después de pronunciadas, las frases de la mujer origen de su amor.