orleanista

orleanista

 
adj.-com. Partidario de la casa de Orleáns.
adj. Perteneciente o relativo a ella.
Ejemplos ?
La otra parte, los aristócratas financieros y los grandes industriales, había dominado bajo la monarquía de Julio, y era, por consiguiente orleanista .
El 22 de agosto de 1848, la Asamblea Nacional rechazó los concordats à l'amiable; el 19 de septiembre de 1848, en pleno estado de sitio, fueron elegidos representantes de París el príncipe Luis Bonaparte y el comunista Raspail, preso en Vincennes, a la vez que la burguesía elegía al usurero Fould, banquero y orleanista.
Una revisión general, que acortase la vida de la república, planteaba un conflicto inevitable entre las pretensiones dinásticas, pues las condiciones para una restauración borbónica y para una restauración orleanista no sólo eran no sólo eran distintas, sino que se excluían mutuamente.
Entonces, veríase obligado a optar por el título jurídico imperial; pero el títudo imperial evocaba el orleanista, y ambos palidecían ante el título jurídico legitimista.
La verdadera fusión de la restauración y de la monarquía de Julio era la república parlamentaria, en la que se borraban los colores orleanista y legitimista y las especies burguesas desaparecían en el burgués a secas, en el burgués como género.
En un momento en que el partido orleanista no era más que el vencido de Febrero y Bonaparte sólo era el vencedor del 10 de diciembre, en que ambos solo podían oponer a la usurpación republicana sus títulos monárquicos igualmente usurpados, la caída de la república legal sólo podía provocar el triunfo de su polo opuesto, la monarquía legitimista.
Tiene el sufragio universal, y en la Cámara se oye la voz del republicano Fabre, lo mismo que la del orleanista Thiers y que la de los más ardientes partidarios del Imperio o de la ligitimidad.
Desde el orleanista Thiers, quien advierte a la Asamblea Nacional que la república es lo que menos los separa, hasta el legitimista Berryer, que el 2 de diciembre d 1851, ceñido con la banda tricolor, arenga como tribuno, en nombre de la república, al pueblo congregado delante del edificio de la alcaldía del décimo arrondissement .
El orleanista y diputado Creton había presentado periódicamente, en 1849, 1850 y 1851, la proposición de derogar el decreto de destierro contra las familias reales.
La república burguesa hacía pasar en todas partes a primer plano lo que las diferentes monarquías, tanto la legitimista como la orleanista, recataban siempre en el fondo.
Pero ahora se trataba de que el orleanista se hiciese legitimista y el legitimista orleanista. Se quería que la monarquía, encarnación de su antagonismo, pasase a encarnar su unidad, que la expresión de sus intereses fraccionales exclusivos se convirtiese en expresión de su interés común de clase, que la monarquía hiciese lo que sólo podía hacer y había hecho la abolición de dos monarquías, la República.
El conde de Chambord lanza un manifiesto en el que, «con la ayuda de todos los miembros de su familia», anuncia, no su restauración, sino la restauración «nacional». El orleanista Salvandy se echa a los pies de Enrique V.