opreso

opreso, a

(Part. pas. irreg. de oprimir.)
adj. Que está oprimido.
Ejemplos ?
¡Bebí tantas amarguras!… Pero al fin, madre, yo soy. ¡Cuán trémula está tu mano! Tu corazón, ¡cuán opreso! Madre, ¿no tienes un beso Ni una queja para mí?
El corazón del hombre opreso goza en la alegría triste de una pasión sin nombre; absorto al cambio universal asiste, y ve nuevos el mar, la tierra, el viento, nueva la luz que el firmamento viste, nuevo el mundo en redor, trocado todo; que Dios la esfera bosquejó un momento con nuevas formas modelando el lodo; no le plugo después, sopló...
- IV - De entonces que al tornar las tibias brisas, cuando en Oriente el sol rojo fulgura, mi corazón opreso ve en las luces del alba sus sonrisas, y el soplo del abril se me figura su codiciado beso.
Y no extrañéis que del eolio canto cansada ya su musa, se convierta al compás lento y numeroso que ama tanto la didascálica poesía; que en vano de su pecho, penetrado del forense rumor, y conmovido al llanto del opreso, de la viuda y el huérfano inocente, presumiera lanzar acentos dulces, ni su lira, otras veces sonora, y hora falta de los trementes armoniosos nervios, al acordado impulso respondiera, ni en fin a los avisos que me dicta tu voz, oh Polimnía, con astuta y blanda inspiración fuera otro verso que el verso parenético oportuno.
De aquí varia, infinita, una familia De males incurables y de penas, Al mísero mortal persigue y rinde; Una fuerza implacable, destructora, Desque nació le oprime dentro y fuera Y le cansa y fatiga infatigada, Hasta que él cae en la contienda ruda Por la impía madre opreso y enlazado.
Deja a mi corazón, antes opreso por insufribles penas, respirar libre de su enorme peso; deja que mi alma rompa las cadenas con que la ató el dolor, y alzando el vuelo se espacie alegre por tu inmenso cielo; y deja, en fin, que tienda la mirada, tanto tiempo a un mezquino y nebuloso espacio reducida, por la verde campiña dilatada, por tus claros y abiertos horizontes y el rudo aspecto de sus grandes montes.
Venid, venid, hermosas, Divertidme con danzas y canciones; Venid en lechos de fragantes rosas, Venid, blancas y espléndidas visiones, Quemad en mis pebetes Cuanto aroma encontréis en mi palacio, Y respiren sus anchos gabinetes Ámbar opreso en reducido espacio.
No cesa el fuego de la llama rota y no se teme a tanta barca hundida; la flor de sueños, música sin nota, impulsa el ritmo de su sed de vida. Volcán opreso que su lava azota el ardor que aguarda otra bienvenida.
¡Y oh tres mil y más veces desdichado el que, opreso por garras inhumanas, pierde en raudal heroico su ardimiento y a los cobardes sirve de instrumento!...
De aquí varia, infinita, una familia de males incurables y de penas, al mísero mortal persigue y rinde; una fuerza implacable, destructora, desque nació le oprime dentro y fuera y le cansa y fatiga infatigada, hasta que él cae en la contienda ruda por la impía madre opreso y enlazado.
Que no fue tanto el amador constante oponerse al stigio y duro encuentro y enternecer el muro de diamante: ni entrar Alcides al tartáreo centro, ligar el can, quitar de la cadena el amigo, que opreso tenían dentro; cuánto mi Musa de temores llena emprender cosa que el poder humano repuna, y el divino le condena.
Vibra Febo su dardo de diamante; El baile raudo gira, el seno opreso De las pastoras rompe en delirante Grito de amor que llena el aire en ceso.