onza

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onza

(Del lat. uncia, duodécima parte de la libra y de otras medidas.)
1. s. f. METROLOGÍA Antigua medida de peso de valor comprendido entre los 24 y 33 gramos, según las zonas donde se utiliza.
2. HISTORIA Duodécima parte del as o libra romana.
3. HISTORIA Duodécima parte de varias medidas antiguas.
4. Porción de una tableta de chocolate después de comer suele tomar dos onzas de chocolate.
5. onza de oro HISTORIA Moneda de este metal, que pesaba una onza aproximadamente, y se usó de los siglos xvi al xix en España.
6. media onza Moneda de oro de la mitad del peso y valor que la onza.
7. ¡buenas cuatro onzas! coloquial Expresión irónica con que se explica el peso de una persona que otra carga sobre sí.
8. más vale onza que libra Se usa para expresar que la calidad se estima en más que la cantidad de una cosa.
9. por onzas loc. adv. Con escasez parece que le dan a comer por onzas.

onza

(De origen incierto.)
s. f. ZOOLOGÍA Mamífero carnívoro de pelaje gris con motas rojizas redondeadas de negro, de origen americano. ocelote
NOTA: Nombre científico: (Felis pardalis.)

onza

 
f. metrol. Peso equivalente a 28,349 g; dieciseisava parte de la libra.
Unidad de peso de las medidas troy o farmacéuticas equivalente a 480 granos o 31,1 g.
onza de oro Moneda española de este metal acuñada desde el s. XVI al XIX, y equivalente a 80 ptas. o trescientos veinte reales.
onza media Moneda (la mitad, en peso y valor, de una onza de oro).
División de una tableta de chocolate.

onza

(onθa)
sustantivo femenino
1. medida de peso, equivalente aproximadamente a 30 gramos una onza de oro
2. culinario porción de chocolate en que divide una tableta una onza de chocolate
Sinónimos

onza

sustantivo femenino
pelucona.
Peluconas son especialmente las onzas acuñadas con el busto de reyes de la casa de Borbón hasta Carlos IV inclusive.

onza:

guepardo
Traducciones

onza

ounce, oz

onza

Unze

onza

unce

onza

unse

onza

unssi

onza

once

onza

unca

onza

オンス

onza

온스

onza

ons

onza

unse

onza

uncja

onza

onça

onza

uns

onza

หน่วยวัดน้ำหนักเป็นออนซ์

onza

ons

onza

đơn vị đo khối lương Ounce

onza

盎司

onza

унция

onza

盎司

onza

אונקיה

onza

1 SFounce

onza

2 SF (LAm) (Zool) → snow leopard, ounce

onza (onz.)

f ounce (oz.)
Ejemplos ?
Sabedores de adónde se dirigía el que acababa de vender la pareja de bueyes y regresaba con las onzas de oro ocultas en el cinto, se adelantaban a esperarle en sitio favorable y solitario.
¡Onzas de sangre, metros de sangre, líquidos de sangre, sangre a caballo, a pie, mural, sin diámetro, sangre de cuatro en cuatro, sangre de agua y sangre muerta de la sangre viva!
«Ahí, en Penamoura, cuentan que enterraron los moros un tesoro muy grandísimo», había pensado el viejo; y este pensar le refrescó el otro, origen principal de sus terrones; el «secreto», la arquilla repleta de ricas onzas portuguesas y castellanas que, ayudado por él, Carmelo, había ocultado el señor de Valdelor en el escondrijo que únicamente los dos conocían...
El primer caballero de España... Pues aquí le entrego cuatro onzas. Supongo que el ilustre prócer no querrá ver la ley del oro...
Después de Iñaquito, Gonzalo le regaló algunos millares de onzas y le dio á mandar un regimiento de picas, compuesto de ciento cuarenta hombres.
Dicen que por los años de 1640 hubo en mi tierra una cuadrilla de ladrones que ejercitaban su industria asaltando los monasterios de monjas donde era fama que, amagados como vivíamos por piratas ingleses y holandeses, depositaban muchas familias alhajas valiosas y hasta saquitos repletos de onzas de oro.
Ya que incidentalmente hemos hablado del rescate de Atahualpa, es oportuno consignar que lo repartido entre los ciento setenta audaces aventureros que apresaron al Inca, subió a treinta y cinco mil cuatrocientos ochenta y seis marcos de plata y novecientas cincuenta y un mil novecientas treinta y dos onzas de oro.
Ello corrido andaba por el país; que en Valdelor existían onzas, un montón de oro, encanfurnado en un rincón que sólo el amo y el mayordomo sabían, los muy zorros, ladinos...
La propia furia de Carmelo cuando los aldeanos aludían al secreto de las onzas, era delatora, era imprudente. Y Carmelo creía que la oculta arquilla hablaba, gritaba, hacía señales, despertando codicias y atrayendo a los malhechores.
Por eso no dormía; Por eso le temblequeaban las enclenques piernas, al quedarse abandonado en aquel pazo de carcomidas puertas y tapia desportillada, llena de boquetes. ¡Las onzas!
Al olor de las onzas, la gente mala no podía menos de acudir. Y él, ¿cómo las defendía? ¿Era él capaz de defender algo? Para distraer el temor, dirigióse a la cocina, a cuidar del puchero.
-Señor Carmelo, no hay mientes de hacerle mal. Muéstrenos ónden paran las onzas, y nos vamos por onde hemos venido. El viejo respiraba congojosamente.