omnipotencia

omnipotencia

1. s. f. TEOLOGÍA Atributo de la divinidad por el que tiene poder absoluto.
2. Poder muy grande o capacidad para ejercerlo el dictador tenía una omnipotencia sin límites. absolutismo

omnipotencia

 
f. Poder omnímodo, atributo únicamente de Dios.
fig.Poder muy grande.

omnipotencia

(omnipo'tenθja)
sustantivo femenino
poder que lo abarca todo omnipotencia divina
Traducciones

omnipotencia

omnipotence

omnipotencia

всемогъщество

omnipotencia

omnipotenz

omnipotencia

kaikkivoipaisuus

omnipotencia

omnipotence

omnipotencia

omnipotência

omnipotencia

allsmäktighet

omnipotencia

allmakt

omnipotencia

onnipotenza

omnipotencia

Всемогущество

omnipotencia

almacht

omnipotencia

almagt

omnipotencia

אומניפוטנטיות

omnipotencia

全能

omnipotencia

SFomnipotence
Ejemplos ?
Tanta hermosura hay en ella que dudo, al ver su primor, si acaso es del cielo flor, si acaso es del mundo estrella; es, en fin, ciudad tan bella que parece en tal hechizo, que la omnipotencia quiso dar una señal patente que está en el Occidente el terrenal paraíso.
La formación de sindicatos potentes que comprendan individuos de todas las clases sociales, ligados entre sí por convenciones colectivas, en las que se determinen sus relaciones de orden jurídico, constituirá una fuerte garantía, la única eficaz contra la omnipotencia del gobernante, o sea la omnipotencia del partido o de la mayoría contra el monopolio de lo Gobernantes que detentan indebidamente la fuerza".
Agrega el cronista que el virrey tomó por lisonja fina la picante y epigramática respuesta. ¡Si viviría el hombre convencido de su omnipotencia!
LAS TRES DAMAS Te permitirá obrar con omnipotencia, transformar las pasiones de los hombres: el triste se pondrá alegre, el solterón se enamorará.
El sentido vulgar de la palabra no desconoce su significado verdadero, desde el punto de vista etimológico, sino que es un derivado o consecuencia del prejuicio consistente en considerar al gobierno como un órgano indispensable para la vida social, y que, por tanto, una sociedad sin gobierno debe ser presa y víctima del desorden, oscilante entre la omnipotencia de unos y la ciega venganza de otros.
El Carácter religioso es el que tiende siempre a lo más grandioso desde el momento que su objetivo es un misterio, cualidad que se alcanza por una infinidad de medios, que nos obliga a considerar actualmente la religión con relación a la sociedad, que ha pasado aquel tiempo que la fe y el entusiasmo religioso levantaron el infinito número de catedrales, pudiendo indicar que el carácter religioso anda indeciso, los objetos religiosos son esclavos de una idea profana, el arte: al hacer un templo no se exige de él que tenga aquellas cualidades propias de un Dios terrible que se sacrifica por la criatura, la mansión de la omnipotencia de millares de millones de sistemas solares...
Algunas veces y cuando se ponía en duda su omnipotencia, la sustentaba a puñetazo limpio, pero eran las menos; por lo general se encogía de hombros y despreciaba a los incrédulos y a los envidiosos.
Pero sus excelencias y señorías recordaban, sin duda, que venían de la revolución por la revolución y para la revolución; que ellos y nadie más que ellos, proclamando todas las libertades y todos los derechos, habían abierto la puerta a todas las blasfemias y a todas las inmundicias filosóficas y racionalistas; que no podían, sin renegar de su origen, sin hacer traición a sus fines, mostrar sus conciencias escandalizadas ante semejantes pequeñeces; poner, en fin, sobre los derechos de la revolución, ni siquiera a la Omnipotencia Divina, y de aquí que no fueran tan explícitos como la conciencia quizá y el deber sobre todo se lo aconsejaban.
La emperatriz de Alemania, de España la augusta reina, hermosa entre las hermosas, discreta entre las discretas; la gentil, fresca, radiante y embalsamada azucena, que dio a Toledo Lisboa, de paz y dominio prenda, en vez del trono del mundo, do el mundo la reverencia, yace en el doliente lecho, de nuestra humana flaqueza agotando las angustias, apurando las miserias, deslumbrada la hermosura, trastornada la cabeza: flor lozana que al impulso del cierzo se troncha y seca, astro a quien apaga y hunde del Creador la omnipotencia.
"Hay dos doctrinas frente a frente, explica este marino que navega con tanta seguridad sobre el océano de la sociología y de la política como antes al frente de una flota acorazada sobre los mares de la India y de la China, la de la omnipotencia del Estado que es propiamente la doctrina monárquica; la otra que parte de este principio.
Pero acá en el mundo somos de la omnipotencia sabia sólo instrumento, sus miras nadie puede penetrarlas; y por medios tan ocultos, por ocurrencias tan raras se cumplen, que en vano el hombre esto, dice, haré mañana.
Cuando España, después de la reunión de los dos grandes reinos en que estaba dividida, formó un verdadero cuerpo de nación; y cuando acababa de lanzar de su suelo los últimos restos de las razas de Oriente, que por espacio de ocho siglos fueron sus opresoras; y cuando se constituían en una sola y grande monarquía, cuyo dominio no se encerraba sólo en el ámbito de la Península, sino que se extendía por la rica y esclarecida Italia, llamó a sus puertas un hombre oscuro, un soñador extranjero, un pobre piloto genovés, a quien Dios había marcado con el sello de su omnipotencia, dándole una fe ardiente, una perseverancia heroica y una idea sola y fija, tan nueva como lo desconocido, tan elevada como los astros, tan grande como el Universo.