olvidarse


También se encuentra en: Sinónimos.

olvidarse

(olβi'ðaɾse)
verbo pronominal
1. perder la memoria de algo olvidarse la dirección de un lugar
2. no tomar o poner una cosa de donde corresponde Se olvidó de las cartas.
3. dejar de hacer involuntariamente algo que debía hacerse olvidarse de ir a una entrevista
4. dejar de tener afecto o interés por una persona Se olvidó de su familia y se marchó.
5. perdonar una ofensa o un daño Jamás me olvidaré de lo que has hecho.
6. dejar de tener en cuenta cierta cosa olvidarse de la palabra dada
Traducciones

olvidarse

forget

olvidarse

vergessen
Ejemplos ?
Su madre había muerto al darla a luz. No debe olvidarse que en Rusia una niña de catorce años está tan adelantada como una mujer inglesa cuatro años mayor.
Marco Bruto siguió al que mató a su padre, y dejó al que pretendía acabar con su madre Roma. Al uno mató, y al otro hizo matar (como veremos), sin pecar contra el bien común ni olvidarse del particular.
Somos conscientes de que la historia de la humanidad está repleta de grandes atrocidades resultantes de violaciones manifiestas de los derechos humanos y pensamos que puede aprenderse de la historia, rememorándola, para evitar futuras tragedias; 58. Recordamos que jamás debe olvidarse el Holocausto; 59.
Todo puede aprenderse, indudablemente; pero también puede olvidarse en definitivo, y sobre todo, lo peor, cicatrizarse en un rechazo por incomprensión hacia algo que en otro momento de nuestras motivaciones quedaría integrado plenamente a nuestra madurez intelectiva y afectiva.
No hay que olvidarse de que el Estado argentino ni ningún otro pueden proveer ni conceder privilegios ni inmunidades a ninguna persona razonablemente sospechada de cometer delitos de lesa humanidad.
Yo aquí encuentro, tal vez esté equivocado, pero no sé, no sé que en la fracción parlamentaria del Partido Acción Nacional haya como hubo en otros tiempos un doctor Fausto, un Aquiles Elorduy; supongo que todos son creyentes sinceros y los respeto, pero encuentro una contradicción en su actitud: cómo defender el robo si el Decálogo lo prohibe: "No robarás"; cómo olvidarse de la frase de Jesucristo: "Más fácil es que pase el camello por el ojo de la aguja que el rico entre al reino de los cielos".
El Comité de la Cruz Roja femenino, formado con almas de dilección y nobles corazones; con espíritus exentos de egoísmos, que saben olvidarse de sí mismo en pos del ideal de servicio a sus semejantes, levantó su estandarte como símbolo de cruzada humanitaria, hasta hacer tangible su obra de caridad social.
Verdad que hacía dos horas la magia de la música la hizo olvidarse de todo, de sí misma y de la tisis, pero ahora, desvanecido el encanto, sola, sentada frente al escritorio, acodada sobre éste, la luz tibia de la lámpara, cayéndole sobre la masa de cabellos castaños, la cabeza apoyada en la mano delicada, ahora al recapitular el día, la lectura de Balzac, la furia de trabajo artístico en Sèvres, el ensayo del vestido, el sueño de grandeza mundana, los momentos pasados en el piano, todo se borra ante la realidad cruel de la enfermedad que avanza en el gran silencio religioso de la medianoche; la siniestra profecía del hombre de ciencia llena sola, oscura y siniestra como un horizonte nublado, el campo de su visión interior...
No debe, finalmente, olvidarse que la regla consignada en el Proyecto está establecida en la mayor parte de los Códigos de Procedimiento Penal.
Uno de los medios para conseguirlo es usar de él lo menos posible y eludir gastos innecesarios, procurando mantener la paz, pero sin olvidarse de que haciendo algunos de­sembolsos para conjurar el peligro, se ahorran luego mayores gastos para repelerlo; también evitar que se acumulen deudas, no sólo huyendo de las ocasiones de gastar, sino haciendo vigorosos esfuerzos en tiempo de paz para pagar las deudas que hayan ocasionado las guerras inevitables, y no cargar a la prosperidad, de un modo poco generoso, con un peso que nosotros debemos soportar.
Eso, afuera y, desde adentro, en la contradicción entre los intereses privado y público, que el Estado no puede resolver y cuya expresión extrema es la fuga de capitales que se concentran brutalmente en un sistema de propiedad privada y libertades sin corresponsabilidad. En ello insisto, porque tiende a olvidarse en la ambivalencia de los criterios que analizan.
Cuando la amistad es el vínculo, se llama "cuatismo", cuando la complicidad es lo que une, estamos frente a las camarillas, es el "camarillismo". El "camarillisrno" cae en la esfera del derecho penal y esto no debe olvidarse.