Ejemplos ?
Son ocasiones después de las cuales no es posible dormir, y Knud se pasó la noche despierto. Al despedirlo el padre de Juana le había dicho: -Ahora no nos olvidarás.
Iban cogidos de la mano, como los abuelos hicieron de pequeños, pero no se encaminaron a la Torre Redonda ni al jardín de Frederiksberg, sino que la muchacha sujetó al niño por la cintura y se echaron a volar por toda Dinamarca; y llegó la primavera, y luego el verano, el tiempo de la cosecha y, finalmente, el invierno; y miles de imágenes se pintaban en los ojos y el corazón del niño, mientras la muchachita cantaba: -¡Jamás olvidarás esto!
13 Si tú apercibieres tu corazón, Y extendieres á él tus manos; 14 Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, Y no consintieres que more maldad en tus habitaciones; 15 Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, Y serás fuerte y no temerás: 16 Y olvidarás tu trabajo, O te acordarás de él como de aguas que pasaron: 17 Y en mitad de la siesta se levantará bonanza; Resplandecerás, y serás como la mañana: 18 Y confiarás, que habrá esperanza; Y cavarás, y dormirás seguro: 19 Y te acostarás, y no habrá quien te espante: Y muchos te rogarán.
Y así le dijo su padre, cuyas áridas mejillas, lágrimas de desconsuelo quemaban y humedecían: «Hernando, Hernando, hijo mío, a tierras lejanas vas, donde nunca olvidarás de mi noble sangre el brío.
¡Ay!, si después que en ti he fiado miro que es falso tu querer: Si das en premio a mis afanes sólo un eterno padecer; y si después que derramaste bálsamo dulce en mi existir, amarga hiel no más me dejas que aprovechar al porvenir... Valiera más que me mataras que así dejarme, ¡oh, Dios!, mirar que en brazos de otra mis caricias ya para siempre olvidarás.
8 Cercando andan los malos, Mientras son exaltados los más viles de los hijos de los hombres. Salmos 13 1¿HASTA cuándo, Jehová? ¿me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?
¡Vamos ya! El Rey ¡Adiós, hermosa niña! (A ROSA.) Rosa ¿De mí te olvidarás? El Rey Tu celestial recuerdo mi pecho guardará. El General (De pronto, al CAPITÁN.) ¡Yo voy de voluntario!
-Así, sólo de ti, sólo de ti, que no tienes todavía uso de razón, de ti, que eres inocente, necesito perdón. Y no olvides a tu abuelo Abel, al que te hacía los dibujos. ¿Le olvidarás? -¡No!
19 Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre: Tu trono de generación en generación. 20¿Por qué te olvidarás para siempre de nosotros, Y nos dejarás por largos días?
¿Me olvidarás, gentil iniciadora, Profetisa de amor, Diótima nueva, Que a mi sediento espíritu ofreciste Tan alta y celestial sabiduría, Cual la que oyera Sócrates severo De la extraña mujer de Mantinea?
Si al fin con todo aquesto te fatigo, que yo lo entienda por temor no evites: á dártele mayor tambien me obligo, Aunque mayor consuelo necesites, que olvidarás al hombre y sus miserias cuando la gran Basílica visites.
Rosalía ¡Qué pesadez! Te quiero, sí. Tomillo Dilo otra vez. ¿Me olvidarás? Rosalía ¡Ay, eso no! Tomillo ¡Que otra vez más lo escuche yo!