Ejemplos ?
Tiene un extraordinario sentido del olfato, que utiliza tanto para encontrar a sus alimentos como para hallar a su pareja. Los machos de muchas especies tienen antenas muy complejas que utilizan, principalmente, para olfatear a sus posibles parejas.
También se nombra a Ace en la película cuando Robin (Tim Drake) comenta que un perro podría ayudar a "olfatear pistas"; luego El Pingüino, al enterarse de la aparición de Batwoman, muy molesto comenta "¿Qué sigue después de esto, Bati-sabueso?" y durante el episodio "Epilogue" de la seriee animada Liga de la Justicia Ilimitada se sugiere que el perro podría haber sido nombrado así por la Ace de una encarnación previa del grupo de villanos Banda de la Escalera Real con la que Batman (Bruce Wayne) tuvo una breve amistad antes de su muerte.
Originalmente los leones pertenecían a V.F.D., y fueron entrenados para olfatear el humo; se ha mencionado que Beatrice y Bertrand entrenaban leones, como se reveló en.
Es de interés más que pasajero señalar que nunca hubo una unidad estadounidense en Vietnam que fue capaz de 'olfatear' armas pequeñas como los coreanos.
El Expósito quiso meter el cuezo, olfatear que monos danzaban allí, pero la mujerona gorda, rubia, repeinada en bucles, que despachaba los billetes, le dijo con voz melosa: -¡Eh!...
Y como todo lo que las digo es de dientes afuera, aunque ellas crean otra cosa, me quedo yo muy sereno para olfatear los malos propósitos...
Repetimos que no damos crédito a semejantes rumores, porque, por lo mismo que somos honrados, no concebimos que haya hombres capaces de olfatear como sabuesos las huellas de otros hombres para ponerlos al alcance del amo a quien sirven miserablemente los delatores.
Yo misma le he confirmado a Ulo que espero un hijo de él y él parece que se lo ha creído. Sin embargo, el astuto Ulo había comenzado a olfatear algo.
Para permitirles la poca simpática curiosidad de olfatear amores ajenos, de espiar miradas, de contemplar los triunfos de las hermosas que hoy brillan como ella brillaba en otro tiempo...
o hay como el olor a carne muerta para atraer desde lejos a todas clases de aves negras; y por pequeña que sea la presa, acuden, presurosas, solitarias o en bandada, silenciosas o gritonas, a tomar posiciones, de donde puedan dejarse caer a pellizcar. Cuando murió doña Serafina, no faltaron algunas que vinieron a olfatear la presa.
Hasta el último de los carboneros tenía conocimiento de que a bordo existía un pasajero con un impresionante acierto para olfatear desgracias.
Pero a losdos minutos regresaba, muy contento de aquella escapatoria nocturna.Eso sí, no quedó agujerito sin olfatear en diez metros a la redonda.Pero cazar tras el rastro, en el monte, a un galope que puede durarmuy bien desde la madrugada hasta las tres de la tarde, eso no.