ojito

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ojito

1. s. m. Indica coquetear con la mirada, lanzar miradas insinuantes en la expresión hacer ojitos.
2. Se usa para indicar ser el preferido en la expresión ser el ojito derecho de una persona el pequeño es el ojito derecho de su madre.
Traducciones

ojito

SM
1. hacer ojitos a algnto make eyes at sb, give sb the eye
poner ojitos a algnto look longingly at sb
ser el ojito derecho de algnto be the apple of sb's eye
2. (= cuidado) ¡ojito!careful!, look out!
Ejemplos ?
Detúvose Joseíto el Perejiles y repúsole al viejo, al par que se le acercaba, no sin echarse hacia atrás con graciosa desenvoltura el blanquísimo sevillano: -Hola, tío Casimiro, aónde quiere usté que vaya si no... ::En busca de mis sentíos, ::que una gachí me ha quitao ::con sus ojitos charranes ::y su pelito anillao.
Las adolescentes que se adornan para lucir mayores y entre sus rostros abstractos de mugre y color, quitarse la edad y hacerse las ingenuas vampirescas de ojitos aborregados e hipócritamente ¡nocentes.
Cuando miss Clarissa terminó de sacudir la cabeza, miss Lavinia tomó la palabra, consultando mi carta a través de sus lentes. Las dos hermanas tenían los ojitos pequeños, redondos y brillantes; parecían ojos de pájaro.
Mamita ya no llora tampoco... A ver... Séquese esos ojitos. ( Le limpia la cara y le suena los mocos con el delantal .) Sea buenita...
Y ya empezaban a asomar en el pálido horizonte algunas estrellas cuando exclamó el señor Frasco el Zorzales con acento de súplica: -Chiquilla, por los ojitos e tu cara, que ya van más de dos mil millones y ya me duele jasta el corazón, a pesar de que, como dice la copla, ::Mismamente dos panales ::tiée mi niña por mejillas, ::llenos de miel de rosales.
Nunca pudimos aclarar muy bien qué tropa conducía don Simeón; si la que fue pillada o la que recogió el botín; prefería, al parecer, esquivar las preguntas al respecto; ignoraba los detalles; no sabía si los indios habían sido de la gente de tal o cual cacique, o si sólo, gauchos malos; pero sus ojitos de zorro viejo brillaban tanto que quedaba uno pensando, al oírlo, que el desierto debió de conocer y guardar para sí, curiosas y tremendas historias, a veces.
La muñeca de ojitos de cristal y tinta de china se casó con otro hidalgo, que sólo lo era en nombre, y acostumbraba a decir, doquiera se encontrase (como no fuese en su pueblo), que cierto noble caballero se había vuelto loco por ella.
Justamente en todo esto yo pensaba: Ojito, dos ojitos, tres ojitos a estas horas ayer me comentaba y Elisa lista con sus recaditos me dijo muy discreta su espionaje: -Sabe bien quienes quieren la riqueza: la dama con el león, par muy salvaje; tres hilanderas gordas de pereza; y hasta Pulgarcita, linda hermanita, quiere el arcón que la hará poderosa; cubriendo la mesa muy calladita, el día del triunfo será estrepitosa.
Y la de ojitos de cristal y tinta china murmuraba con voz atiplada y como si hablase consigo misma: -¡Quién me lo hubiera dicho ayer!
-Quedo enterado. A verte bien, eres muy bonita, me agradan tu pelo rubio, tus ojitos azules, tu boca tan pequeña y tus dientecillos.
¡Qué placer para el hombre hormiga cuando saltan los 5 décimos de algún devoto sobre la metálica superficie del platillo! ¡Le bailan los ojitos!
-Pos de un mo mu sencillo, que cuando el de Pujerra quemó el último cartucho salió de pies que volaba, y el del Altozano, que no se había movío de su lugar tan siquiera, se guardó la pistola y encomenzó a barajar de nuevo tan tranquilo, como si le acabaran de tirar en lugar de seis cañonazos otros tantos polvorones. -¿Y eso se puée creer con los ojitos cerraos?