ojillos

Traducciones

ojillos

SMPL (brillantes) → bright eyes; (bonitos) → lovely eyes; (pícaros) → roguish eyes
¡tiene unos ojillos!you should see the eyes she's got!
Ejemplos ?
Curro comprendía todo esto, presentía algo que le llenaba el corazón de frío, y una tarde en que a solas con sus amarguras pensaba lleno de ira y sentimiento en el desvío de la hembra que tan mal le pagaba sus sacrificios: -¿Se puée pasar?-preguntó desde la puerta el señor Juan el Cachiporra, el cual, al oír la voz gutural y ronca del paciente dándole la solicitada venia, penetró en la estancia, con paso torpe y lentísimo, como si costárale ya trabajo arrastrar el peso de su piel arrugada y de su ya caduca osamenta, y llegado que hubo junto a Curro, posó en éste sus ojillos grises con expresión de piedad infinita y exclamó con acento quejumbroso y sin poder ocultar sus impresiones...
El Ratón no dijo nada y Alicia siguió diciendo atropelladamente- : Hay cerca de casa un perrito tan mono que me gustaría que lo conociera! Un pequeño terrier de ojillos brillantes, sabe, con el pelo largo, rizado, castaño.
Mas a vosotros mal haya, malas tinieblas del Orco, que todas las cosas bonitas devoráis: tan bonito pajarito a mí me quitasteis, oh, hecho mal, oh, pobrecito pajarito: por tu obra ahora los de mi chica, de llorar, hinchaditos rojecen, sus ojillos.
De mudar habéis la manera y modo vosotros, si algo conseguir más allá podéis: “Púdica y proba: devuelve los codicillos.” 43 Salve, ni de mínima nariz muchacha, ni de bonito pie, ni de negros ojillos, ni de largos dedos, ni de boca seca, ni, claro es, de demasiado elegante lengua, del derrochador formiano la amiga, ¿que tú, la provincia narra, eres bonita?
A su rededor surgían muchos extraños hombres peces que me recordaban al monstruo de la laguna negra, aquella película que me había encantado. Descomunales tiburones los acompañaban como perros guardianes y sus ojillos sin movimiento despedían rayos de fuego.
Alicia pensó que éste sería el modo correcto de dirigirse a un ratón; nunca se había visto antes en una situación parecida, pero recordó haber leído en la Gramática Latina de su hermano «el ratón - del ratón - al ratón - para el ratón - ¡oh, ratón!» El Ratón la miró atentamente, y a Alicia le pareció que le guiñaba uno de sus ojillos, pero no dijo nada.
Lo rememoro en mi imaginación, que me atrevo a calificar de fotográfica, de cabeza proporcionada, rigurosamente peinado, frente amplia; su rostro pálido, a veces ceniciento, siempre bien rasurado, era triangular hacia la barbilla, boca ancha y nariz aguileña prominente; lo recuerdo con sus ojillos penetrantes detrás de sus lentes – no lo figuro sin ellos – de sólido armazón.
Ella calmó pronto aquel impulso de sensibilidad con la expresión de su dulce y fraternal afecto, con sus ojillos brillantes, con su voz llena de ternura y con la calma encantadora que siempre me había hecho considerar su morada como un lugar bendito.
Acaba de pisotearme toda la avena. ¡Ya no se puede más! El polaco, alto y de ojillos azules, hablaba con extraordinario y meloso falsete. —¡Ah, toro, malo!
A la tercera equivocación se llenaba la medida de la benevolencia magistral. Don Bonifacio echaba chispas por sus ojillos, y de sus labios brotaba esta lacónica y significativa frase: «¡Al rincón!».
Su boca hundida, de la que casi todos los dientes emigraron por falta de ocupación; su nariz torcida como el pico de una ave de rapiña, y un par de ojillos relucientes como los del gato, bastaban para que instintivamente repugnase su figura.
Faltaba algo; faltaba una explicación. Caín la pedía con los ojillos burlones llenos de chispas. A la luz de las primeras estrellas, al primer aliento de la brisa, cuando cogidos del brazo y no muy seguros de piernas, emprendieron la vuelta de casa, Abel, triste, humilde, resignado, reveló su secreto, diciendo: -Estos frascos...