odioso

(redireccionado de odiosos)
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odioso, a

(Del lat. odiosus .)
1. adj. Que provoca odio es un personaje odioso que sólo piensa en fastidiar. abominable
2. Que causa molestia o disgusto desde que llegué, ha hecho un tiempo odioso. desagradable
3. DERECHO Que es contrario a los designios o presunciones que las leyes favorecen. injusto

odioso, -sa

 
adj. Digno de odio.
Fastidioso, importuno.

odioso, -sa

(o'ðjoso, -sa)
abreviación
persona o cosa que merece o inspira odio niño odioso
Sinónimos
Traducciones

odioso

haineux

odioso

odioso

odioso

hadefulde

odioso

증오

odioso

ADJ
1. (= detestable) → odious, hateful, detestable
2. (= repelente) → nasty, unpleasant
hacerse odioso a algnto become a nuisance to sb
3. (Argentina, Chile, Perú) (= molesto) → annoying
Ejemplos ?
¡Viva España con honra! Hay actos tan repugnantes y tan odiosos que siempre se resiste a creerlos la razón de los hombres honrados y dignos.
Han cogido, me han robado a mi amada. ¡Quién sabe dónde la oculta el infame! ¡Quién sabe de qué maldad se valió para prenderla en sus lazos odiosos! ...
TEMA 12º MODO DE LOGRAR EL ABARATAMIENTO DE LOS ALQUILERES Y SUPRESIÓN DE LOS ODIOSOS DEPÓSITOS DICTAMEN...
Que se prohiban los odiosos impuestos de alcabala y se reforme la ordenanza de aduanas marítimas y fronterizas, conforme á los preceptos constitucionales y á las diversas necesidades de nuestras costas y fronteras.
Sí, Azagra y la mora parecen odiosos porque no han expresado su pasión: sólo ésta puede disculpar los excesos; un amor vicioso y poco violento no autoriza a nada, y si lo que Azagra y la mora sienten no es más que un mero capricho o un empeño de amor propio, no es perdonable en ellos que perturben la dicha de dos seres que saben amar mejor que ellos.
Es verdad que a nuestros pobres envilecían los mismos privilegios que hacían odiosos a los ricos; pero ustedes, quemando con la luz que han dado a los primeros las prerrogativas de los segundos y dejando las fortunas como estaban, han hecho pobres orgullosos, y ricos que a ciencia y conciencia son sordos a la voz del infortunio, y ciegos al aspecto de la miseria...
Arana-Goiri se propone demostrar en su día, los programas carlista, fuerista, integrista y, en fin, todos los que han sustentado la restauración de los Fueros, ni han tenido fundamento histórico, por no saber hacer de España el caso omiso necesario para hallarlo, ni, al incluir en el estado español al pueblo vasco, han sabido adaptar éste a aquél, por pretender ciertas exenciones, con un empeño verdaderamente ridículo por lo odiosos que venían forzosamente a ser, para las demás porciones del estado, los tales privilegios.
No se atrevería, por desvergonzado que sea, a mirarme cara a cara; con él no deliberaré ni hará cosa alguna, y si me engañó y ofendió, ya no me embaucará más con sus palabras; séale esto bastante y corra tranquilo a su perdición, puesto que el próvido Zeus le ha quitado el juicio. Sus presentes me son odiosos, y hago tanto caso de él como de un cabello.
Además los magnates de las capitales no sufrirían la preponderancia de los metropolitanos, a quienes considerarían como a otros tantos tiranos: sus celos llegarían hasta el punto de comparar a éstos con los odiosos españoles.
Al hundir los ojos en las lejanías del tiempo, surgen ante mí las figuras de la familia: por el lado paterno la de doña Inés Fernández de Sotomayor, la virgen de 22 años que, en vísperas de contraer matrimonio, rompió su compromiso para consagrarse a Dios y entrar al convento de las monjas de Santa Inés, con el nombre de Sor María de la Cruz, a fines del siglo XVIII, la del tercer abuelo que se educó en Salamanca, fue capitán de los reales ejércitos y desempeñó en mi tierra odiosos puestos dados por la Inquisición y más lejos...
A su vuelta trajeron, como convidado, un robusto campesino, cuya talla y vigorosos flancos respondían a sus deseos, y después de probar algunas legumbres, en la misma mesa, estos odiosos libertinos cedieron a las horribles tentaciones que les inspiraba el fuego de una monstruosa pasión.
¡Ah! ¡ay! ¡oh arreos odiosos de los caballos que alimentó mi mano, me habéis perdido, me habéis matado! ¡Ay, ay! servidores, tocad dulcemente con vuestras manos mi cuerpo desgarrado.