obra maestra

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capolavoro, capo lavoro

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Ejemplos ?
No existe belleza alguna si no es en la lucha. Ninguna obra que no tenga un carácter agresivo puede ser una obra maestra. La poesía debe ser concebida como un asalto violento contra las fuerzas desconocidas, para forzarlas a postrarse ante el hombre.
A Orestes habían seguido Antígona, Yocasta, Endimión, Proteo, Calipso y la más famosa de todas las óperas de Formi «Erato» obra maestra del poeta más bucólico del mundo.
También en la representación de este pensamiento, el más indeseado de todos, por medio de una realización de deseos, ha realizado la elaboración onírica una obra maestra.
Nada me doblará para que declare a cuyas manos ha de caer Zeus de su tiranía.”. Prometo encadenado. “¡Qué obra maestra es el hombre! ¡Cuán noble por su razón!
Después me iré a pasar las cosas lentas y a prever, que es la escuela del miedo, porque yo me eduqué en la escuela del miedo previendo lo fantástico, y para prever siempre lo fantástico, siempre lo estuve creando: prever la crítica, el miedo, es una de las bases de la obra maestra.
Sabe que mi mujer quería que fundiese mi estatua en una campana para la iglesia? Y eso porque ella hubiera sido la madrina. ¡Una obra maestra de Mirón, señor! – ¡Obra maestra!, ¡obra maestra!
Una buena obra maestra es la que ha hecho ya. ¡Romperle la pierna a un hombre! – Mira mujer –dijo Peyrehorade en tono decidido, mostrándole su pierna derecha con la media de seda tejida–, si mi Venus me hubiera roto esta pierna, no lo sentiría en absoluto.
Detiénese al pie de la obra maestra, compara las líneas de ésta con las de su propio ideal de belleza, la encuentra deforme, escoge un nombre que dar a la supuesta enfermedad del artista que la produjo y pega el tiquete clasificativo sobre el mármol augusto y albo.
Bajo este punto de vista, el derecho romano no reconoce igual; se pueden disputar algunos de sus principios; pero su método, su lógica, su sistema científico, lo han hecho y lo mantienen superior a todas las otras legislaciones; sus textos son la obra maestra del estilo jurídico; su método es el de la geometría aplicado en todo su rigor al pensamiento moral”.
Tomó los zapatos, los miró por todas partes y estaban tan bien hechos, que no tenían falta ninguna: eran una verdadera obra maestra.
– ¡Ah!, le ha hablado del ídolo, porque es así como llaman a mi Venus Tur... Pero no quiero decirle nada, y ya me dirá usted mañana si tengo motivos para creer que es una obra maestra.
Viví unos meses con la imaginación en la Grecia de Pericles, sentí la belleza noble y sana del arte heleno con todo el entusiasmo de los veinte años y bajo esas impresiones escribí los «Poemas Paganos», de un lluvioso otoño pasado en el campo leyendo a Leopardi y a Antero de Quental, salió la serie de sonetos que llamé después «Las Almas Muertas»; en los «Días Diáfanos» cualquier lector inteligente adivina la influencia de los místicos españoles del siglo XVI, y mi obra maestra...