numinoso

numinoso, a

adj. MITOLOGÍA Del numen, como manifestación de poderes religiosos o mágicos.

numinoso -sa

 
adj. Perteneciente o relativo al numen como manifestación de poderes religiosos o mágicos.

numinoso, -sa

(numi'noso, -sa)
abreviación
que está relacionado con la manifestación de poderes divinos El hombre presenció algo numinoso que escapaba a su razón.
Ejemplos ?
El antagonismo de Dios, su ambivalencia, el lado oscuro y numinoso de la imagen de Dios, fundamenta la obra, a raíz del cuestionamiento de público y pacientes, y sin pretensión alguna de proclamar verdad metafísica alguna, a diferencia de lo que llegó a opinar la teología.
La decadencia se hallaba presente ante el trueque realizado entre dios y el destino, por un lado, y el racionalismo anglosajón, por otro.; Ritos y ceremonias También efectuó sus intentos sobre lo numinoso: especialmente ritos y ceremonias, hallando un solo ejemplo en la expresión del funeral de una mujer que al parecer se llevaba a cabo en la plaza de un pequeño pueblo, ante la cabaña vacía de la difunta.
De este modo, si Freud hubiera apercibido el carácter numinoso de la sexualidad no hubiera generado un reduccionismo biológico, y Nietzsche, al adentrarse en lo numinoso implícito a la Voluntad de poder, hubiera dado más importancia a los fundamentos de la existencia humana, sin la necesidad de un Superhombre.
Según sus propias palabras la religión consiste en una «observación cuidadosa y concienzuda de eso que Rudolf Otto ha bautizado acertadamente con el nombre de lo “numinoso”».
Sobre este asunto, Rafael Llopis, probablemente el mejor conocedor de la figura y la obra de Lovecraft en el contexto de la lengua española, afirma en el prólogo a la antología fundamental Los mitos de Cthulhu: Llopis hace notar más adelante cómo recuerda el misticismo siniestro de los mitos lovecraftianos el «estilo bíblico, los nombres sonoros y exóticos, el irrealismo onírico, el fondo numinoso de religión arcaica» que impregna relatos poeanos como «Silencio» o «Sombra», o también los Cuentos de un soñador, debidos a otro precursor de Lovecraft: Lord Dunsany.
Además, repite machaconamente ciertas palabras que van predisponiendo poco a poco la sensibilidad del lector en el nivel que le interesa ("atávico", "numinoso", "inmemorial", "arcano"...).
Los elementos comunes incluyen: una noción de lo trascendente, lo sobrenatural o lo numinoso que a menudo implica entidades como los fantasmas, los demonios o las deidades y también prácticas relativas a la magia y la adivinación.
Otro personaje significativo de la novela es Mariclío, llamada también Tía Clío Mariana, musa o personificación de la Historia de España, mujer de elevada edad, aspecto cambiante y conducta extravagante, personaje numinoso omnipresente, que toma a Tito bajo su protección y le transforma en duendecillo invisible para que actúe de observador de los acontecimientos históricos y se los transmita a continuación.
Se trataba de una «constelación inconsciente», es decir, de la activación de un complejo psicológico debido generalmente a una reacción de naturaleza emocional (consciente o inconsciente), ya sea frente a una persona o una situación, siendo dicha constelación de carácter numinoso.
Sin embargo, en el enfoque ortodoxo freudiano de estos autores hay un reduccionismo del material mítico (lo numinoso se entiende como un simple disfraz del impulso sexual, reprimido y sublimado) que el enfoque de Jung pretende superar.
Actualmente está traducido aproximadamente en veinte lenguas. El libro define el concepto de lo sagrado como aquello que es numinoso, misterioso.
En su obra El paraíso perdido, escribió sobre los alquimistas que buscaban la piedra filosofal: En su discurso El jardín de Ciro (The Garden of Cyrus, 1658), el contemporáneo de Milton Sir Thomas Browne, persiguiendo la figura del quincunce, preguntaba: En 1807 William Wordsworth terminó su soneto sobre el tema de la modernidad, que comienza Estamos demasiado inmersos en el mundo, con una sensación de nostalgia por la riqueza perdida de un mundo numinoso con deidades: En la época moderna, el psicólogo suizo Carl Jung definió la figura mítica de Proteo como una personificación del inconsciente, que gracias a su don de la profecía y el cambio de forma tiene mucho en común con la figura central, aunque elusiva, de la alquimia: el dios Mercurio.