numen


También se encuentra en: Sinónimos.

numen

(Del lat. numen, voluntad y poder divinos.)
1. s. m. MITOLOGÍA Cualquier dios de la mitología clásica.
2. ARTE, LITERATURA Inspiración del artista o del escritor Gala fue el numen de Dalí. musa

numen

 
m. Deidad pagana.
Inspiración (estímulo).
Sinónimos

numen

sustantivo masculino
Traducciones

numen

numen

numen

numen

numen

nume

numen

Numen

numen

Numen

numen

Numen

numen

Numen

numen

SM
1. (Literat) (= inspiración) → inspiration
numen poéticopoetic inspiration
2. (= deidad) → numen
Ejemplos ?
76 Si algún placer, para un hombre que recuerda sus buenas acciones previas, hay, cuando que él, considera, es bueno, y la santa lealtad no ha violado, ni en pacto alguno del numen de los divinos ha abusado para engañar a los hombres, muchos deparados te esperan, por largo tiempo, Catulo, de este ingrato amor, goces a ti.
Emilio Carilla, en "El Gongorismo en América", ha opinado que Evia fue el menos gongorista de los poetas del Ramilete, por su numen mas bien Calderoniano y en consecuencia lo cataloga mas conceptista que sus compañeros.
II Pero pido, por Dios, se me permita no lanzarme de golpe a la faena; porque mi viejo numen necesita saber si su cordaje siempre suena, como el yacán sus miembros ejercita para bajar sin dudas a la arena: las aves de gran vuelo alzan su vuelo después de breves pasos por el suelo.
Toda mis hermosa ilusion, Amor, entusiasmo, anhelo, Alla quedan bajo el cielo De tan florida región: No pidais al corazon Cantos de amor, que esta yerto; Porque en medio del desierto Donde discurro sin calma, Siento que agoniza el alma Y mi numen esta muerto.
¡Oh, cómo yo diría el sublime destierro y la lucha y la gloria del mallorquín de hierro! ¡Oh, cómo cantaría en un carmen sonoro la vida, el alma, el numen, del mallorquín de oro!
Tú que la adoras, Fabio, si quieres conocerla deja al punto la corte fascinadora, déjala, y corre presuroso hasta mi noble tierra; y aquí, entre sus montañas y encantadoras selvas, renegarás del torpe numen que, sin conciencia, te hizo mentir soñando mezquinas primaveras; y acaso, convertido, al ver tanta belleza, arranques de tu lira las insonoras cuerdas, juzgando, cual yo juzgo, que si a sentir se llega de tan hermoso cuadro la sencilla grandeza, para cantarla es poco « la rica gaya ciencia ».
Humilde esclavo hoy de afanes terrenos; bajo el yugo doblada la cerviz, y uncido al carro de los vencidos de la suerte, evoco como protesta indómita, aquel rayo de luz, que de los cielos desprendido bañaba aquí mi frente, cuando al sacro numen de la adorada poësía di mi existencia entera en holocausto.
Convencida de la edad moral de su esposo, se había erigido en su protectora y solía decir: -¡Qué sería sin mí de este «pobriño»! La dura suerte quiso que pronto conociese Santiago cuánto perdía al faltarle el numen tutelar...
Y ya que he dicho á usted todo lo que de bueno sobre su numen me retozaba en el alma decirle, ruégole me tolere lo que de agridulce pudiera encontrar en mi opinión sobre AZAHABES.
A menudo que ella, se cuenta, con ardiente corazón enfurecida, clarísonas voces vertió desde lo más hondo de su pecho, 125 y que entonces triste ascendía a abruptos montes, de donde su mirada del piélago al vasto hervor tendiera; que, entonces, de la trémula sal corría hacia las contrarias ondas, sus blandos ropajes levantando de su desnudada corva, y que estas cosas en sus extremas quejas afligida decía, 130 frigidillos sollozos de su mojado rostro suscitando: “¿Cómo es que así a mí, de las patrias aras lejos, pérfido, llevada, pérfido, en un desierto litoral me dejaste, Teseo? ¿Cómo es que así partiendo, despreciado el numen de los divinos, ah desmemoriado, sacrílegos perjurios a tu casa portas?
Tu campo es un tapete, tus bosques son macetas, tus flores, inodoras, tus cefirillos, hielan; de trapo son tus ninfas, tus pastores, horteras, gorriones tus jilgueros; y tu cascada horrenda, del carcomido techo que a tu numen alberga, por más que la levantes es húmeda gotera.
Y he aquí que, terminada la función, habiendo desfilado los que le daban brillo con su presencia, avanzaron hacia el altar mayor unos figurones desmesurados, de descomunal alzada: eran morazos con abigarrados turbantes, peregrinos vestidos como el del Pico, caricaturas de petimetres y petimetras, espantajos geográficos de «partes del mundo»; y venían a paso vivo, y se paraban ante el Numen, ejecutando su danza de todos los años, mientras la gaita reía, estridulaba, se lamentaba en alguna nota marcándoles el compás con su música popular, agreste, llena de gozoso sentimiento.