nirvana


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nirvana

(Del sánscrito nirvana, destrucción.)
s. m. RELIGIÓN Desaparición de todos los deseos de este mundo, que libera al hombre de su condición de sufrimiento, de la ilusión y de la ignorancia, en el budismo.

nirvana

 
m. rel. En el budismo, suprema y eterna beatitud que consiste en una existencia despojada de todo atributo corpóreo.

nirvana

(niɾ'βana)
sustantivo masculino
estado del alma de felicidad suprema por incorporación a la divinidad Cuando se llega al nirvana hay ausencias de deseos.
Traducciones

nirvana

Nirvana

nirvana

nirvana

nirvana

nirvana

nirvana

nirvana

nirvana

Нирвана

nirvana

Nirvana

nirvana

נירוונה

nirvana

너바나

nirvana

Nirvana

nirvana

SMNirvana
Ejemplos ?
Tratábase de un monumento original, destinado a chafar a los restantes, en que se mezclaban los jaspes de color, las serpentinas, los vidrios polícromos, hasta la cerámica, para una creación modernista sorprendente, donde se agotaba el tema de los letreros en asirio, la amapola somnífera, los cipreses formando procesión de obeliscos, los girasoles, emblema de inmortalidad, y los lotos, emblema del sueño y del nirvana.
Oh mariposa nocturna de mi lámpara suicida, alma caduca y torcida, evanescencia nocturna; linfática taciturna de mi Nirvana opioso, en tu mirar sigiloso me espeluzna tu erotismo que es la pasión del abismo por el Angel Tenebroso.
La naturaleza, pero la naturaleza contemplada así, sin que una voz humana interrumpa el diálogo que con el alma pensativa que la escucha entabla ella, con las voces de sus aguas, de sus follajes, de sus vientos, con la eterna poesía de las luces y de las sombras. Cuando aislado así de todo vínculo humano, la oigo y la siento, me pierdo en ella como en una nirvana divina.
¿Puede ser reconocido mediante características materiales?" "No, Señor, no es posible someter al Tathagata a diferenciaciones o comparaciones." Entonces dijo el Señor, "Subhuti, en el fraude del Samsara todas las cosas son distintamente consideradas o atribuidas, pero en la verdad del Nirvana ninguna diferenciación es posible.
Vértigo de asambladura y amapola de sadismo: ¡yo sumaré a tu guarismo unitario de Gusana la equis de mi Nirvana y el cero de mi ostracismo!
Del monte volvió Buda, porque pensó, después de mucho pensar, que con vivir sin comer y beber no se hacia bien a los hombres, ni con dormir en el suelo, ni con andar descalzo, sino que estaba la salvación en conocer las cuatro verdades, que dicen que la vida es toda de dolor, y que el dolor viene de desear, y que para vivir sin dolor es necesario vivir sin deseo, y que el dulce nirvana...
Y tú señor Lao-Tsé de los senderos luminosos empinado en Himalayas crueles, te hacen contemplar la siempre dieta de la India para robarle un poco de mercado al gordito de la suerte -¡lotería!- que medita como loto iluminado y crece en su propia alegoría -siempre sereno- ofreciendo la panza suertuda a los viajeros que de tanto buscarse un buen nirvana terminan comprándose nostalgias en el club más refinado en cortesías jalando palos de golf y hasta raquetas en un ping-pong que les serena el alma tras su cabeza de campana y champán a secas.
Vértigo de ensambladura y amapola de sadismo: ¡yo sumaré a tu guarismo unitario de Gusana la equis de mi Nirvana y el cero de mi ostracismo!
Sidharta Gautama, el iluminado de la antigua India, explicaba que la inmovilidad era forma de ser plenamente feliz, pues al nada desear, nos deteníamos apacibles en el Nirvana para contemplar el movimiento sin fin de la energía creadora.
Los mismos frailes que benefician y gobiernan el país, los mismos que más interesados están en hacer creer que allí todo va a las mil maravillas; los que debieran sostener que allí todo es perfecto, inmejorable, celestial, para que nadie les turbase en el productivo nirvana que allí establecieron; estos mismos frailes convienen en que allí hay deficiencias, imperfecciones, abusos, y que las reformas son necesarias y se imponen, sólo que quisieran un tratamiento homeopático, lentísimo, como los médicos que, faltos de clientes, desearan arrullar y mecer una enfermedad crónica, a fin de ir cobrando y comiendo a costa del enfermo y de su padecimiento.
al fin, lo mejor en el tumulto inmenso de la vida es la faz interior. Deja el estudio y los placeres; deja la estéril lucha vana, y, como Çakia-Muni lo aconseja húndete en el Nirvana.
-contestó el Buddha- cuando alguien dice, '¡Quiero seguir el Camino del Bodhisattva porque quiero salvar a todos los seres; sin importarme que sean criaturas que hayan sido formadas en un útero o incubadas en un huevo; que sus ciclos vitales sean tan observables como el de los gusanos, insectos o mariposas, o que aparezcan tan milagrosamente como las setas o los dioses; que sean capaces de pensamientos profundos, o de ningún tipo de pensamientos; hago el voto de conducir a cada uno de los seres al Nirvana...