Nino

Traducciones

Nino

Nino

niño-a

m., f. child;
___ maltratado-abattered ___.
Ejemplos ?
Después del diluvio fue el primer tirano Nembrot, también llamado Bela, primer rey de Babilonia; él dominó sobre los demás sin otro derecho que la fuerza: fue padre de Nino, primer rey de los Asirios, él fue descendiente de Cham, hijo de maldición de Noé.
Esto lo vieron todos por fiera maravella, Que nin fumo nin fuego non se llegó a ella, Que sedie el flabello mas claro que estrella, El nino muy fermoso, fermosa la ponçella.
Medianoche era por filo --hora que el farol nocturno, reventando de muy casto, campaba de muy sañudo-- cuando, tropezando Tisbe, a la calle dio el pie zurdo, de no pocos endechada caniculares aúllos. Dejó la ciudad de Nino y, al salir, funesto buho alcándara hizo umbrosa un verdinegro aceituno.
Habiendo, pues, sujetado a sus comarcanos, como con el acrecentamiento de las fuerzas militares pasase con más pujanza contra otras naciones, y siendo la victoria que acababa de conseguir instrumento para la siguiente, sojuzgó las provincias y naciones de todo el Oriente.» Sea lo que fuere el crédito que se debe dar a Justino o a Trogo (porque otras historias más verdaderas manifiestan que mintieron en algunos particulares); con todo, consta también entre los otros escritores que el rey Nino fue el que extendió fuera de los límites regulares el reino de los asirios...
La desdichada se acerc 5 a su lecho y lo beso, sofocando sus sollozos y abogando sus 14- grimas. Una criada se despert6; pero no la causo estraneza ver & su senora acariciando al nino.
La criada crey6 oir un jemido 5 pero la vi6 alejarse con rapidez, apurar con resolucion el contenido de un vaso y vestida como estaba acostarse en su cama. A la mafiana siguiente el nino lloraba sobre el cada- ver de su madre y la noticia de un suicidio corria de boca en boca.
Sólo Zoroastro, rey de los Bactrianos, dicen que nació riendo, aunque tampoco aquella risa, por no ser natural, sino monstruosa, le anunció felicidad alguna; porque, según dicen, fue inventor de la magia, la cual le aprovechó muy poco, ni aun contra sus enemigos, para poder gozar siquiera de la vana felicidad de la vida presente, pues le venció Nino, rey de los asirios.
Pero esto lo pienso ahora; pues lo que es entonces sólo pensaba en los aguerridos ojos de Antoñita; en su incitante boca; en su sedoso pelo; en sus brazos, que habían engordado desde que yo le daba el mío al salir de las tertulias de marras; en su talle, no menos redondo que cuando yo bailaba con ella, diciéndole al oído cosas equivocas, cuyo sentido parafraseaban sus ojos y su aliento; en sus pies, por último, que yo pisé tantas veces, cuando íbamos en coche, acompañados de la sombra de Nino de su ya destronada tía, a Carabanchel o a la Alameda de Osuna...
Y así prosigue lo demás, diciendo el año de su vida en que engendró cada uno al hijo que pertenece a la lista y sucesión de estas generaciones que llegan a Abraham, y cuántos años vivió después, advirtiendo que el tal procreó hijos e hijas, para que entendamos la causa por qué pudieron dilatarse tanto los pueblos, y alucinados con los pocos que numera, no nos aturdamos como los niños, imaginando cómo o por qué medio del linaje de Sem se pudieron llenar y poblar tan inmensos espacios de tierra, tan dilatados reinos, y especialmente el de los asirios, donde Nino, aquel domador de todos los pueblos orientales, reinó con suma prosperidad, dejando a sus descendientes un reino estable y amplio en extremo, que duró por mucho tiempo.
Entonces con un murmullo pequeño, de muchas cosas antes quejándose, establecen que en la noche silente burlar a los guardas y de sus puertas fuera salir intenten, 85 y que cuando de la casa hayan salido, de la ciudad también los techos abandonen, y para que no hayan de vagar recorriendo un ancho campo, que se reúnan junto al crematorio de Nino y se escondan bajo la sombra del árbol: un árbol allí, fecundísimo de níveas frutas, un arduo moral, había, colindante a una helada fontana.
De los tres famosos reinos de los gentiles, uno de los cuales, que era el de los asirios, florecía ya en tiempo de Abraham En aquel tiempo florecían Ya tres monarquías de los gentiles, en las cuales la ciudad de los hijos de la tierra, esto es, la congregación de los hombres que viven según el hombre vivía, con pompa y grandeza; es a saber: el reino de los sicionios, el de los egipcios y el de los asirios, aunque el de éstos era mucho más rico y poderoso, porque el rey Nino, hijo de Belo, había sujetado y sojuzgado, a excepción de la India todas las naciones de Asia.
De los gladiadores fugitivos, cuyo poder vino a ser semejante a la dignidad real CAPITULO VI. De la codicia del rey Nino, que por extender su dominio fue el primero que movió guerra a sus vecinos CAPITULO VII.