ni corto ni perezoso

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ni corto ni perezoso

senza pensarci due volte
Ejemplos ?
Zayas, quien ganó un Premio Agueybaná por su interpretación de "Ariel" en la obra "Las sirenas del Caribe", expresó que los niños de Puerto Rico deberían entablar una demanda de clases contra Lou Briel por ridiculizarlos con su personaje "Loubrielito". Ni corto ni perezoso, el cantante enbotado le hizo una descarga durante la transmisión en vivo de su programa "Voces en función", en la cual le dijo "viejo pato" y "churra vieja".
Se cuenta que uno de los capitanes del rey Fernando III el Santo, Álvar Fáñez el Mozo, desapareció poco antes de entrar en combate y se presentó en Úbeda cuando ya había sido reconquistada. Al preguntarle el rey dónde había estado, Álvar, ni corto ni perezoso, contestó que se había perdido por los cerros de Úbeda.
Parece ser que uno de los más importantes capitanes del rey Fernando III el Santo, el tal Álvar Fáñez (alias el Mozo), desapareció instantes antes de entrar en combate y se presentó en la ciudad una vez que esta había sido reconquistada. Al preguntarle el rey dónde había estado, el otro, ni corto ni perezoso, contestó que se había perdido por los cerros de Úbeda.
Mientras todo esto pasaba, Homer descubre como su vecino, Ned Flanders está ganando verdaderamente mucho dinero a través de Internet. Ni corto ni perezoso, Homer, reprochando a su esposa Marge que son los únicos que no lo hacen, pretende iniciar su propio negocio, en el que siquiera tiene una computadora, pero se infiltra en las computadoras de todos los vecinos de Springfield.
En Anquialo, en la costa tracia del mar Negro un amigo le proporcionó dinero y, ni corto ni perezoso, puso rumbo norte, más allá de las fronteras del Imperio.
Un día tuvo un sueño: un joven le entregaba una vara y le decía: "Levántate, Abercio, ve y castiga en mi nombre las apostasías de este pueblo." Ni corto ni perezoso, se lanzó a la palestra, y él solo desarrolló un combate difícil, de inicios azarosos y desalentadores, en el que al fin numerosos milagros determinaron su victoria.
llevado del entusiasmo que le ocasionaba el paso y los gritos de las máscaras, ni corto ni perezoso, se acercó al primer tienducho que vio a mano y compró una careta con el real que le había dado su madre.
Vagando por su antiguo barrio, el muchacho acabó descubriendo que Catherine Todd no era su madre biológica. Ni corto ni perezoso, investigó quién podía haber sido amante de su padre.
En Gijón leyó en la prensa que el equipo de la ciudad buscaba entrenador y ni corto ni perezoso contactó con los directivos para ofrecer sus servicios.