nerón


También se encuentra en: Sinónimos.
Búsquedas relacionadas con nerón: Nerón Claudio Druso

nerón

(De Nerón, emperador romano.)
s. m. Hombre muy cruel es un nerón con los empleados. bárbaro

nerón

 
m. Hombre muy cruel.
Traducciones

nerón

Nero

nerón

Nero

nerón

nero

nerón

Nero

nerón

Nero

nerón

نيرو

nerón

Nero

nerón

Нерон

nerón

Nero

nerón

Nero

nerón

נירון

nerón

Nero

Nerón

SMNero
Ejemplos ?
«Víctimas, Nerón, libertad, Pío IX, inhumanidad, tiranía, sangre» y otras palabras no menos terribles y solemnes, forman la corte de honor con que viajan.
Liberalis- mo de tal estofa, es el liberalismo del Syllabus, el liberalismo del ciudadano Nerón, y muera el que no piense tal como pienso yo.
Conque éste es el pueblo de Rómulo y Numa, de los Gracos y los Horacios, de Augusto y de Nerón, de César y de Bruto, de Tiberio y de Trajano?
Mejor supo gobernar Agripina su maldad, cuando, riéndose de la conciencia de Jenofonte, médico, que al veneno clemente dio por antídoto otro veneno mortal a Claudio, emperador, no consintió se leyese su testamento, con que aseguró la majestad en Nerón.
El mundo con tu sangre redimido, Veinte siglos después de tu pasión, Es hay más infeliz, más pervertido, Más pagano que en el tiempo de Nerón.
De la honda, azul entraña llovían monstruos y santos: y eran tales, y eran tantos, ¡que gemía la montaña!… Desde la torpe alimaña del alma vil de Nerón, al concepto, a la noción más alta del supergenio, en aquel breve proscenio ¡tomaron colocación!
Esos son los hombres por cuya muerte se amotinó el Parlamento italiano; por ella ha pasado notas aquel Gobierno a «las grandes potencias»; por ella nuestra Prensa liberalísima llama cruel e inhumano al hombre más bondadoso de la Tierra y le emplaza ante «el tribunal revolucionario de la unidad italiana» y le coloca, en dureza de alma, sobre Nerón; para esos «mártires de la causa republicana» pide flores, himnos y coronas.
Sólo desde los tiempos de Nerón, tan hábil para inventar suplicios, empieza la historia a ocuparse de los barberos, dándoles renombre de charlatanes y murmuradores; y tanto que uno de ellos, que por primera vez iba a palacio, le preguntó al rey: -¿Cómo quiere vuestra majestad que le afeite?
—Me llamo Rufus Holconius, y mi casa es la tuya —dijo el joven—; a menos que prefieras la libertad de la taberna: se está bien en el albergue de Albino, cerca de la puerta del barrio de Augusto Félix, y en la hospedería de Sarino, hijo de Publio, junto a la segunda torre; pero si quieres, te serviré de guía en esta ciudad desconocida para ti; me gustas, joven bárbaro, aunque hayas tratado de burlarte de mi credulidad pretendiendo que el emperador Tito, que hoy reina, está muerto desde hace dos mil años, y que el Nazareno, cuyos infames sectarios, embadurnados de pez, han alumbrado los jardines de Nerón, reina solo como dueño y señor en el cielo desierto del que han caído los grandes dioses.
Y Suetonio en la historia de los 12 Césares describe que Nerón pagaba aplaudidores cuando concursaba en el canto y en el arte de tocar el arpa G) No resuelve la crisis, puesto que trata de solucionar los efectos y deja intactas las causas de la misma.
De muchos de éstos nos da noticia exacta la Historia; pero el que primero subió a la cumbre, y como a la torre de homenaje de este vicio, fue el emperador Nerón, tan disoluto y afeminado, que pareciera que no se podía temer de él operación propia de hombre, sino tan cruel que debería decirse con razón no podía haber en él sentimientos mujeriles si no se supiera.
Pon cincuenta y seis años que después el divino Augusto gobernó la República; añade veintitrés de Tiberio; próximamente cuatro de Cayo; veintiocho de Claudio y de Nerón; aquel largo y único año de Galba, Otón y Vitelio, y, en fin, seis que llevamos de este feliz principado en que Vespasiano dirige la República, y suma ciento veinte años desde la muerte de Cicerón hasta hoy día, que es la vida de un hombre.