nemoroso


También se encuentra en: Sinónimos.

nemoroso, a

(Del lat. nemorosus .)
1. adj. literario Del bosque.
2. literario Se aplica al lugar que tiene muchos bosques.

nemoroso, -sa

 
adj. Relativo al bosque.
Cubierto de bosques.
Ejemplos ?
"Elisa soy, en cuyo nombre suena y se lamenta el monte cavernoso, testigo del dolor y grave pena en que por mí se aflige Nemoroso, y llama ¡Elisa!...
¿Cosa pudo bastar a tal crüeza, que, conmovida a compasión, oído a los votos y lágrimas no dieras, por no ver hecha tierra tal belleza, o no ver la tristeza en que tu Nemoroso queda, que su reposo era seguir tu oficio, persiguiendo las fieras por los monte, y ofreciendo a tus sagradas aras los despojos?
Pero tenía disculpa su vanidad de soñar con poder ser feliz voluptuosamente, en las nuevas intensas emociones que le causaba el ambiente campesino, la soledad augusta del valle nemoroso.
Mientras pudo con su acostumbrada virtud su gemido reprimió. Después que vencido por los males fue su sufrimiento, empujó las aras y llenó de sus voces el nemoroso Eta.
¡Tanto sin ti me hallo descontento, pon fin ya a tu destierro y mi deseo! Nemoroso Sospecho qu’el contino pensamiento que tuvo de morir antes d’agora le representa aqueste apartamiento.
Salicio Éste te dará el pago, si despiertas, en esas carnes muertas, te prometo. Nemoroso Algo ’stá más quieto y reposado que hasta ’quí.
Nemoroso: Corrientes aguas, puras, cristalinas, árboles que os estáis mirando en ellas, verde prado, de fresca sombra lleno, aves que aquí sembráis vuestras querellas, hiedra que por los árboles caminas, torciendo el paso por su verde seno: yo me vi tan ajeno del grave mal que siento, que de puro contento con vuestra soledad me recreaba, donde con dulce sueño reposaba, o con el pensamiento discurría por donde no hallaba sino memorias llenas de alegría.
Aquí anda Nemoroso detrás de su carreta, sin rizos, con la barba mal afeitada y recia, con los calzones rotos, luchando con la tierra que, a costa de sudores, al cabo le sustenta.
l dulce lamentar de dos pastores, Salicio juntamente y Nemoroso, he de contar, sus quejas imitando; cuyas ovejas al cantar sabroso estaban muy atentas, los amores, (de pacer olvidadas) escuchando.
La blanca Filomena, casi como dolida y a compasión movida, dulcemente responde al son lloroso. Lo que cantó tras esto Nemoroso decidlo vos Piérides, que tanto no puedo yo, ni oso, que siento enflaquecer mi débil canto.
todo esto, y mucho más, veo yo, oigo y toco. ¿Y por qué el sensible Nemoroso no ha de ser posible en estos valles? ¿Qué distancia hay de ellos a las imaginaciones de Garcilaso?
Una figura de color de rosa estaba allí dormiendo: ¿si es aquélla mi cuerpo? No, que aquélla es muy hermosa. Nemoroso ¡Gentil cabeza!