nebulosa

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nebulosa

(Del lat. nebula, niebla.)
s. f. ASTRONOMÍA Materia cósmica difusa y luminosa, muy extensa, formada por polvo y gas las nebulosas galácticas se encuentran en la Vía Láctea.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

nebulosa

 
f. astron. Masa de gas o polvo (o una mezcla de ambos) relativamente densa pero tenue, situada en el espacio interestelar.
Antiguamente, objeto situado fuera del sistema solar, que no fuera una estrella. Se han descubierto dos tipos distintos de nebulosas: las nebulosas extragalácticas, hoy llamadas galaxias, y las nebulosas galácticas, que son nubes de gas o polvo (o de ambos) situadas en esta galaxia.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

nebulosa

Nebel

nebulosa

nebula

nebulosa

nebulosa

nebulosa

nébuleuse

nebulosa

nevel

nebulosa

سديم

nebulosa

mgławica

nebulosa

Мъглявина

nebulosa

Mlhovina

nebulosa

Stjernetåge

nebulosa

星雲

nebulosa

성운

nebulosa

Nebulosa

nebulosa

SFnebula
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Seguido de un escudero por honor de su persona, y por ayuda en un caso de una asechanza traidora, por fuera de Recoletos una tarde nebulosa el de Guzmán se pasea rumiando tristes memorias.
Mientras el diputado unionista asegura que Montpensier es el único candidato aceptable para el Trono, y el general Prim contesta que el Gobierno tiene ya in mente un monarca, se anuncia la llegada a Sanlúcar de Barrameda de don Antonio de Orleáns y Borbón, el supuesto candidato de la Unión Liberal y declarado contribuyente de la nebulosa septembrina.
Me encuentro en una especie de somnolencia nebulosa, como si me hubiera levantado muy temprano hace quince días y no hubiera vuelto a acostarme.
Nació todo por causa del Señor Dios El Verbo. Donde no había cielo ni tierra, estaba ahí su divinidad, nebulosa por sí misma, y creó el universo que había pensado.
Satán, que la audaz saña de los vencidos ángeles renueva, es quien con hueste nebulosa empaña el claro azul que a conquistar la lleva; y, última acaso, la primera lucha del Bien y el Mal, por decidirse, estalla, y atento el hombre al fin de la batalla la sombra mira y el silencio escucha.
El viejo, que pasaba su gorra de una mano a otra con aire indeciso, interpelado así directamente adelantó un paso y dijo con voz lenta e insegura, tratando de leer en el rostro velado de su interlocutor el efecto de sus palabras: -Señor, lo justo sería que se nos pagase por cada metro el precio de cuatro carretillas de carbón porque… No terminó, el ingeniero se había puesto de pie y su obesa persona se destacó tomando proporciones amenazadoras en la nebulosa penumbra.
Aldebarán, que nos acompañaba, las Pléyades y el mar que las refleja miraron una urna que volaba. Al final del estambre en tu madeja se cuajó en tu mirada nebulosa la última uva de la noche vieja.
Algunas semanas más tarde había en el mismo sitio una nebulosa, «moléculas impelidas tan sólo por la presión de la luz, escribe Lowell; como si dijéramos el humo de una catástrofe».
si a los breves débiles navíos, cuya atrevida gente con diestra, tan feliz y osados bríos hoy segundó al terreno combatiente, juntaran su valor el Huáscar fiero y compañera nao a quien dio nombre nuestro bien primero (en futuros combates vencedores) ¡y esas que vio la nebulosa Abtao a fuerzas resistir tan superiores; en pos, España, de tu huyente flota volarán ya nuestros guerreros prestos, y consumada tu espantable rota, el mar sembrarán sus aciagos restos!
El caso era que las pretensiones del proletariado de París, en la medida en que excedían del marco de la república burguesa, no podían cobrar más existencia que la nebulosa del Luxemburgo.
La nebulosa apenas percibida, de millones de soles niebla densa, es menuda molécula perdida del negro espacio en la extensión inmensa; y la azucena que entreabrió a la aurora la copa tembladora de sus pétalos cándidos y tersos, lleva por gala, entre el follaje umbrío, millones de millones de universos en cada limpia gota de rocío!
Nosotros conocimos y tratamos a Bolognesi ya en la nebulosa tarde de su existencia; pero para nuestros hijos, para los hombres del mañana, que no alcanzaron la buena suerte de estrechar entre sus manos la encallecida y vigorosa diestra del valiente patriota, su nombre resonará con la pudorosa vibración del astro que se rompe en mil pedazos.