Ejemplos ?
-Y todavía has de llevar más -murmura éste retirándose a la cuadra a arreglar el ganado-. ¡Yo te enseñaré a golosear la nata! -Yo no la comí ¡ea!
uando en la plaza están, quédanse aparte in hacer ante todos de sí muestra, or ver mejor la nata y flor de Marte ue en grupo o solos van a la palestra.
Se instalaban en la sala baja de una taberna, que tenía a la puerta unas redes negras colgadas. Comían fritura de eperlano, nata y cerezas.
Vete al plato y saca el vientre de penas. Pero ten cuidado de secarte los bigotes, no se te vaya a quedar nata pegada en ellos. Anda, vete, yo vigilaré.
Entraron luego en la mansión de los elfos, donde se había reunido la flor y nata de la sociedad, aunque de manera tan precipitada, que se hubiera dicho que el viento los habla arremolinado; y para todos estaban las cosas primorosamente dispuestas.
Con razón sintióse satisfecho el señor Paco al ver honrada su casa por aquellas tres altas personalidades, la flor y nata de los hombres jacarandosos y macarenos entre los cuales figuraba como glorioso abanderado el señor Pepe el Castizo, hombre de más de cincuenta años, de pelo gris, de facciones enérgicas, de cuerpo aún lleno de vigor y elasticidades y hombre que, no obstante los deterioros inevitables de sus cinco décadas, aún no dejaba de meter los cimbeles, a veces todavía con no adversa fortuna, cuando alguna hembra hacía llamear los rescoldos en su corazón apasionado.
Durante un par de horas, mi amigo, que era un auténtico melómano, fijó toda su atención exclusivamente en el escenario, en tanto que yo me distraje observando al auditorio, compuesto por la flor y nata de la ciudad.
Jamás se le ocurrió ponerle, en Nochebuena, una buena cucharada de sabrosas papillas, homenaje que todos sus antecesores habían recibido, incluso de mujeres privadas de toda cultura. Las papillas habían quedado en mantequilla y nata.
-He abierto la puerta de la despensa -dijo el duendecillo-. Hay allí nata cocida, espesa como gachas. Si no la quieres, me la como yo.
Sucedió que una noche llegué á mi cuarto rendido de sueño y apuré el consabido vaso, no sin chocarme algo que la leche tuviese mucha nata, y me prometí reconvenir por ello á la criada.
De inmediato la tiznada plomería "Hercules", a punto de desplomarse, (i Je, je, je, je!) Luego, la carnicería de Don Cándido: La Flor y Nata de las Damas", donde se consigue todo tipo de carnes, huesos y cueros (¡Je, je, je, je!) Junto a esta se halla la entrada más ténebre y macabra del vecindario, un edificio a punto de derrumbarse con cien viviendas superhabitadas y a unos pasos, el taller de zapatos agonizantes "London and New York", la carbonería "El Sol" y un restaurantito apenas inaugurado, "El Milímetro", que por cierto, ha causado sensación entre los vecinos por lo a todo dar de sus tortas, de sus tacos y de sus caldos...(¡Ji, ji, ji, jü).
Pero es preciso convenir en que, si bien la poesía es in- nata y responde á una exigencia del espíritu, entra por mucho la forma, el arte, mejor dicho, para abrillantar la frase.