naos

naos

1. s. m. ARQUITECTURA Parte del edificio donde se sitúan los fieles, en las iglesias griegas modernas.
2. ARTE, HISTORIA Sala central donde se colocaba la imagen o estatua del dios al que estaba dedicado el templo, en la antigüedad egipcia y griega.
NOTA: En plural: naos
Ejemplos ?
Y porque cumple mucho a nuestro servicio que donde quiera que las dichas naos aportaren en estos reinos sean tomadas, y se prendan todas las personas que en ellas vinieren, para trabajar de saber los tratos que traen, confiando de la fidelidad, habilidad y diligencia de vos el dicho Francisco Pérez de Barradas, he acordado de vos dar cargo de la presa de las dichas naos y de las personas que en ellas vienen.
Por ende yo vos encargo y mando que, guardando secretísimo todo lo susodicho, vais luego con diligencia a la costa de Málaga, donde las dichas naos diz que han de venir, y trabajaréis de saber, con la disimulación y secreto que se requiere, de la venida dellas; y cuando fueren venidas, pondréis grandísima diligencia y recaudo en tomarlas con alguna buena maña, y en prender y sacar a tierra todas las personas que en ellas vinieren, y señaladamente al dicho Biete, que (como he dicho) es el que principalmente diz que trae cargo de los dichos tratados.
Llegarás por la vía meridiana Al pueblo que aborrece a los varones: Las Amazonas. Morarán un día En Temiscyra, cabe el Termodonte, En las fauces del Ponto, en Salmydesia, Escollo a naos, madrastra a navegantes.
Eran esos hom- bres refractarios á la rigidez de la disciplina en (¡uarteles y naos, y, por ende, promovían no pocas turbulencias, haciéndose merecedores de rigurosos castigos.
De nada de esto se habrán olvidado, porque el Muelle de las Naos, efecto de su libérrimo gobierno, ha sido siempre, para los hijos de Santander, el teatro de sus proezas infantiles.
Esta razón es la más probable; y no porque nosotros fuéramos tan bravos que osáramos prender a la justicia: es que sobre ésta y sobre nosotros mismos, medio aclimatados ya a aquella temperatura, estaba el verdadero señor del territorio haciendo siempre de las suyas; el que intervenía en todos nuestros juegos como socio industrial; el que pagaba si perdía, con el crédito que nadie le prestaba, pero que, por de pronto, ganaba cuanto jugábamos; el que con sólo un silbido hacía surgir detrás de cada montón de escombros media docena le los suyos, dispuestos a emprenderla con el mismo Goliat; el que era tan indispensable al Muelle de las Naos como las ranas a los pantanos, como a las ruinas las lagartijas; EL RAQUERO, en fin.
Semejante idea preocupaba mucho a Cafetera, quien, como todos los de su laya, no concebía que ningún tribunal del reino alcanzase hasta el Muelle de las Naos con su vara, al paso que no podía recordar sentado y con paciencia la cara del capitán del puerto.
Y assimismo procuraréis de haber cualesquiera cartas y escrituras que trajeren; y después que (placiendo a nuestro Señor) hayáis tomado las dichas naos y prendido las dichas personas, pondreislas todas en prisión y a buen recaudo, y examinarlas heis particular y secretamente una a una, de la causa de su venida, y de dónde, y a qué vienen, y quién los envía, y para qué personas destos reinos traen cartas.
Su primer pensamiento al pisar el patrio suelo fue para el Muelle de las Naos; pero no fue poca su sorpresa cuando, en él colocados, comenzaron a examinarle en todas direcciones.
Después acá, aunque con la llegada de los trenes, a medida que la han visto repetirse, van familiarizándose bastante los raqueros, no ha sido hasta el punto de que éstos permanezcan tranquilos en el Muelle de las Naos.
«De esperanzas, oh jóvenes, colmaos, que como al huracán cuya pujanza hunde o estrella las endebles naos sucede placidísima bonanza, como al confuso alborotado caos siguió la creación, tened confianza que, madre de mil bienes, la paz leda a la discordia bárbara suceda.
Y que entre los otros viene principalmente entre las otras naos, para entender en la dicha negociación, uno que se dice Biete, que es natural de la ribera de Génova.