Ejemplos ?
Los efectos adversos comunes incluyen calambres, dolor abdominal, dolor óseo, dolor perineal, dolor de cabeza, artralgia, estreñimiento, dispareunia, nocturia, diarrea, náuseas, vómitos, ampliación de mama, dolor en las articulaciones, flatulencia, sofocos, disminución de la libido, sed, aumento del apetito, nerviosismo, somnolencia, micción excesiva durante la noche.
El cuadro de la infección aguda es similar al de una mononucleosis infecciosa: fiebre, malestares musculares, inflamación de los ganglios, sudoración nocturna, diarrea, náuseas y vómito.
La intoxicación no se manifiesta hasta pasadas algunas horas, dando lugar a trastornos digestivos como vómitos y náuseas seguidos de deshidratación, hipotensión y alteraciones del ritmo cardíaco.
El uso de estos fármacos en los trastornos cognitivos leves no ha mostrado ser capaz de retardar la aparición del alzhéimer. Los efectos adversos más comunes incluyen náuseas y vómitos, ambos ligados al exceso colinérgico que de ellos deriva.
Peligros de la ingestión: Moderadamente tóxico. Puede causar molestias estomacales, náuseas, vómitos, diarrea y narcosis. Si el material se traga y es aspirado en los pulmones o si se produce el vómito, puede causar neumonía química, que puede ser mortal.
"Complete Guide to Vitamins, Minerals ans Supplements", Fisher Books, Tucsan AZ, 1988, p42 Dentro de los síntomas gastrointestinales por toxicidad se incluyen: anorexia, náuseas y vómitos, a los cuales pueden seguir de poliuria (producción excesiva de orina), polidipsia (sed incrementada), debilidad, nerviosismo, prurito y eventualmente fallo renal.
Para qué detenerse en cachivaches de otros tiempos y ahogarse vil en los cuarteados miedos y pudrirse en rabias y estallar en odios y rasgarse en náuseas por las avaricias de los invasores con su santo oficio de matar idólatras que no se humillaran ante el nuevo ídolo y le dieran oro Para qué...
Cuando ésta hubo terminado y, como supondréis muy bien, no fue sin terribles náuseas por parte de aquella infortunada, cuando hubo terminado, digo, la hizo acostarse en el suelo de espaldas, se puso a horcajadas sobre ella, se le cagó sobre los senos y, apretándolos el uno contra el otro, se limpió con ellos el trasero.
¡Qué náuseas sentiríamos si conociéramos el número de crímenes y bajezas que simbolizan la banda de un presidente, la mitra de un obispo, la medalla de un magistrado y las charreteras de un general!
Después de todo, reflexioné, no era distinto de mis semejantes; pero luego sonreí comparando mi celo, mi laboriosa buena voluntad, con la perezosa crueldad de la negligencia de ellos. Estaba pavoneándome con este pensamiento cuando me asaltaron atroces espasmos acompañados de náuseas y temblorosas convulsiones.
Se enderezó en el lecho, saburrosa la boca, secas las fauces, dolorida la cabeza, molidos los huesos, como después de una fatiga física muy larga y muy quebrantadora. Cuando por fin saltó de la cama, sintió náuseas.
Hasta náuseas le producía aquella pasta grosera, aquella masa viscosa, amarillenta y pesada, que simbolizaba para él la salud aldeana, la vida alegre en su tierra, en su hogar querido.