muzo

(redireccionado de muza)

muzo, a

adj / s. f. Se aplica a la lima de grano muy fino.

muzo -za

 
adj.-s. Lima de grano muy fino.
Ejemplos ?
Tu rey querrá en la conquista llevarse la mejor presa, y si es una infamia todo, huir es la más pequeña. MUZA: ¿Huir, sultana, qué dices?
CONDESA: ¡Esclavos! MUZA: Sí, esclavos tuyos, puesto que ellos son tu herencia, y venderlos y comprarlos justo es que a tu antojo puedas.
CONDESA: Sí, justo sería, ¡oh Muza! mas muy arriesgado fuera tal intentar, porque al cabo ¡quién sabe el fin de una guerra! Si no hay más medio.
sta historia debía llamarse no "Ejercicio de artillería", sino "Historia de Muza y los siete tenientes españoles", y yo, personalmente, la escuché en el mismo zoco de Larache, junto a la puerta de Ksaba, del lado donde terminan las encaladas arcadas que ocupan los mercaderes del Garb; y contaba esta historia un "zelje" que venía de Ouazan, mucho más abajo de Fez, donde ya pueden cazarse los corpulentos elefantes; y aunque, como digo, dicho "zelje" era de Ouazan, parecía muy interiorizado de los sucesos de Larache.
Y partiendo el caballero, cerró sus vidrios la bella, siguiendo al través su huella por un torcido sendero. --- Está la noche tranquila aunque embozada la luna, y encapotado como ella está junto al parque Muza.
Es una costumbre bárbara, importada por los germanos de sus selvas vírgenes... -¡Que la importase el moro Muza!... -exclamó Pablito Encinar, el pececillo más nuevo del acuario, acabado de salir del colegio de artillería-.
Con frecuencia, así habían conocido ellas al difunto como al moro Muza, y mentían que era un contento exaltando entre ayes y congojas las cualidades del muerto.
El teniente Herminio Benegas no estaba para pensar en judías ni en musulmanas. El teniente Benegas pensaba en Muza; en Muza, el usurero.
La sed de sangre me irrita; Que, doblen los atambores, Que cierren en la mezquita Esa multitud que grita En rejas y miradores, »Los fuegos prontos estén, Las calles libres también; Los hombres, a la muralla; Las mujeres, al harén… ¡Paso y silencio, canalla!» Tal Muza prorrumpe airado Ante la puerta de Elvira, Entre el tumulto apiñado Del pueblo, que, consternado, Al campo cristiano mira.
Un bárbaro, mas bárbaro que Muza, y otros alarbes de la misma raza, esos son los apóstoles que no; ha mandado de mision, los cuales seguramente no han venido al frente de filósofos éticos ni políticos, ni armados de ni, sino de volteadores y gendarmas, de fieras bayonetas y horrísonos cañones.
MUZA: ¡Ah sultana más que tus ángeles bella, más necesaria a mi vida que el sol y el agua a la tierra, aquí a tus plantas de hinojos te juro, las manos puestas sobre el corazón, que en vano mi alma en huirte se esfuerza.
Siempre era a esa hora, cuando el cielo toma un matiz verdoso, que llegaban los clientes de Muza. Tan advertido estaba su gigantesco portero -un eunuco tunecino, negro y corpulento como un elefante-, que sin hablar, inclinándose humildemente, hacía pasar a la futura víctima de Muza hasta el jardín.