musgo


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musgo

(Del lat. muscus.)
1. s. m. BOTÁNICA Perteneciente a una clase de plantas formadas por una alfombra de cortos tallos foliáceos y apretados, que viven en el suelo, los árboles, las paredes y los tejados.
2. BOTÁNICA Conjunto de estas plantas que cubren una determinada superficie está sentado sobre el musgo.
3. musgo marino BOTÁNICA Coralina, alga rojiza.
NOTA: También se escribe: musco

musgo

 
m. bot. Cualquiera de las plantas de la clase musgos.
Clase de criptógamas de la división briófitos, de protonema bien desarrollado y gametófito formado por falsos tallos, raíces y hojas. Sobre el tallo se disponen las hojas sésiles. Sobre el aparato vegetativo se forman los anteridios y arquegonios sobre un mismo pie o pies distintos. La fecundación se realiza por intermedio del rocío o la lluvia.

musgo

('musγo)
sustantivo masculino
planta de pequeñas dimensiones que crece en lugares muy húmedos musgo de roca
Sinónimos

musgo


musgo marino sustantivo femenino coralina (alga).
Traducciones

musgo

moss

musgo

Moos

musgo

mech

musgo

mos

musgo

sammal

musgo

mousse

musgo

mahovina

musgo

コケ

musgo

이끼

musgo

mos

musgo

mose

musgo

mech

musgo

musgo

musgo

мох

musgo

mossa

musgo

พืชตะไคร่น้ำ

musgo

yosun

musgo

rêu

musgo

青苔

musgo

SMmoss
musgo irlandéscarrageen moss
Ejemplos ?
Por las gargantas, por los desfiladeros, por las hondonadas se apelmaza el capote color de rosa, el de verdor pálido; los líquenes blancos que semejan esponjas, los mechones de musgo oscuro y afelpado, la oreja y la barba de palo.
El río seguía corriendo y hacía avanzar lentamente sus pequeñas olas a lo largo de la ribera resbaladiza. Por ella se habían paseado muchas veces, con aquel mismo murmullo del agua, sobre las piedras cubiertas de musgo.
Linfa de pozo oprimida brota silencio en las jarras. En el musgo de los troncos la cobra tendida canta. Amnón gime por la tela fresquísima de la cama.
Siguió por entre los brezos Y el enredado zarzal, Con el pie o con el puñal Apartando los tropiezos; y llegó al fin de la cuesta Do se vía en la hondonada Una casilla olvidada, Ya ruinosa y descompuesta. Y cubierto de amarillo Musgo y de hierba silvestre, Rodeaba esta campestre Casa un corto huertecillo.
En el testero, como a una vara de altura, se levantaba un tabladillo, y sobre él un Nacimiento, el Belén clásico español, con su musgo en las praderías, sus pedazos de vidrio y de hojalata imitando lagos y riachuelos, sus selvas de rama de romero, sus torres puntiagudas de cartón, sus pastorcicos de barro, sus dromedarios amarillos y sus Magos con manto de bermellón, muy parecidos a reyes de baraja.
Yo a veces me decía, cuando estaba sentado a su lado por las tardes, sobre el musgo y viéndole seguir con los ojos los movimientos de la cometa, que su espíritu salía entonces de su confusión para elevarse con su juguete al cielo.
Este sendero estaba cerrado al fondo por un murallón de roca, pero cubierto también de una alfombra de musgo, y allí, al fondo, derribado sobre el roquedal, se veía un tronco podrido, tan deshecho, que no podía precisarse a qué especie vegetal pertenecía.
No lejos de sus restos esparcidos, de musgo y de meleza revestidos, y de impuros reptiles habitados, Guadalquivir corría, y al monumento viejo en su fondo de arenas ofrecía claro y seguro, aunque voluble espejo; mostrando cuánto son breves y vanas las fortunas mundanas.
Pero mientras tanto había que cantar y danzar en el CUICALLI, y llevar la voz para decir: "Un cerco de flores formo, yo, el poeta, en el recinto del musgo acuático, en la casa de las mariposas.
- Silfos invisibles, dejad el cáliz de los entreabiertos lirios y venid en vuestros carros de nácar, a los que vuelan unidas las mariposas. - Larvas de las fuentes, abandonad el lecho de musgo y caed sobre nosotras en menuda lluvia de perlas.
Era una tarde serena, doraba el sol de Occidente del Tajo la Vega amena, y apoyada en una almena miraba Inés la corriente. Iban las tranquilas olas las riberas azotando bajo las murallas solas, musgo, espigas y amapolas ligeramente doblando.
XXII Esos son los espíritus de los valientes que, en defensa del genio que te protege, sucumbieron al golpe de las hachas de Cutac: Dobla en tierra la rodilla, que tu padre va a dejar el seno de la tumba para guiarnos a través de la noche, del pantano y las sombras de los valientes, al sitio en que, cubiertos de musgo y escondidos entre las hierbas altas y silenciosas, hallaremos los restos mortales, única reliquia del ara de Vichenú.