murmuración


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murmuración

s. f. Acción y resultado de murmurar o criticar a una persona ausente no hagas caso de las murmuraciones. habladuría

murmuración

 
f. Conversación en perjuicio de un ausente.
Sinónimos

murmuración

Traducciones

murmuración

SFgossip
Ejemplos ?
En España el five o’clock lo hemos convertido en six o’clock, y como en eso el Gobierno no puede intervenir, la verdadera hora del té y de la murmuración soy yo misma.
Del virrey arzobispo decía la murmuración que a fuerza de oro compró el nombramiento de virrey: tanto le había halagado el mando en los cincuenta días de su interinato.
El cargo de verdugo en Lima estaba miserablemente rentado; pues sus emolumentos se reducían a diez pesos al mes, valor del arrendamiento de un cajón de Ribera, cuyo número evitamos designar por no traer desazones y escrúpulos a su actual locatario y que, si pelecha, diga la murmuración que en la heredad del verdugo se encontró un pedazo de cuerda de ahorcado, receta infalible para hacer fortuna.
Pero, ¿qué hacer? Ni hombre ni obra humana se encuentran sin lunarcillos que afean, y sin pequeneces que obligan á la murmuración.
No faltaba quienes murmurasen de la familiaridad con que su excelencia trataba á un negro con un jeme de jeta; pero el buen virrey acallaba la murmuración diciendo:— El talento y la virtud no son blancos, negros, ni amarillos; y Cristo en el Calvario murió por los blancos, por los negros, por los amarillos, por la humanidad entera.
Cumplo con mi deber al hacer del dominio público que, consciente de mi responsabilidad como jefe del Poder Ejecutivo de la nación, jamás he aconsejado divisiones que no se me oculta serían de funestas consecuencias, y que, por el contrario, todos mis amigos y correligionarios siempre han escuchado de mis labios palabras de serenidad, a pesar de que determinados elementos políticos del mismo grupo revolucionario (dolidos seguramente porque no obtuvieron posiciones que deseaban en el nuevo gobierno) se han dedicado con toda saña y sin ocultar sus perversas intenciones, desde que se inició la actual administración, a oponerle toda clase de dificultades, no sólo usando la murmuración que siempre alarma...
Pareces tú, Montano, a la gran cumbre deste gran monte, pues vivir contigo es muerte de la misma pesadumbre, es un poner debajo a su enemigo: de la soberbia el trueno estar mirando cuál va descomponiendo al más amigo, las nubes de la invidia descargando ver, de murmuración duro granizo, de vanagloria el viento andar soplando, y de lujuria el rayo encontradizo, de acidia el grueso aliento y de avaricia, con lo demás que el padre antiguo hizo; y desta turba vil que el mundo envicia descargado, gozar cuanto ilustrare el sol en ti de gloria y de justicia.
Cualquiera que hubiese escuchado estas conversaciones, hubiera creído que los censuradores de aquel adulterio, volverían despreciativamente su espalda a los adúlteros; y, sin embargo, a medida que el grupo, origen de tan varia y justa murmuración, llegaba cerca de los que se ocupaban en criticarlo, las injurias cesaban, en todos los labios aparecía una sonrisa de afecto, los hombres se quitaban el sombrero, inclinábanse las mujeres cortésmente, y palabras cariñosas de A los pies de usted, Marquesa.
Y lo mejor era ausentarse; salir de Madrid, de aquellas cuatro calles y de los cuatro rincones de murmuración seudoliteraria; huir, olvidar las letras de molde, vivir, en fin, de veras.
CIPIÓN.—Por haber oído decir que dijo un gran poeta de los antiguos que era difícil cosa el no escribir sátiras, consentiré que murmures un poco de luz y no de sangre; quiero decir que señales y no hieras ni des mate a ninguno en cosa señalada: que no es buena la murmuración, aunque haga reír a muchos, si mata a uno; y si puedes agradar sin ella, te tendré por muy discreto.
Aquí está un patriota abnegado, de esos que dan el ala para comerse la pechuga y que saben sacar provecho de toda calamidad pública. Y basta para muestra de irreverente murmuración.
Y tengo para mí que la tal letanía debió llegarla al pericardio del corazón y a las entretelas del alma, porque la muchacha abandonó una noche el hogar materno y fuese a hacer las delicias de la casa parroquial con no poca murmuración de las envidiosas comadres del pueblo.