murmullo

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murmullo

(Del lat. murmurium.)
s. m. Ruido poco intenso y confuso, como el producido al hablar en voz muy baja o el hecho por el agua o el viento al moverse cuando entró en clase se oyó un murmullo. murmurio, rumor

murmullo

 
m. Ruido sordo y confuso que hacen varias personas hablando a un tiempo, las aguas corrientes, el viento, etc.
Murmurio.
murmullo vesicular Ruido que produce la entrada y salida del aire de los alvéolos pulmonares.

murmullo

(muɾ'muʎo)
sustantivo masculino
1. ruido incomprensible de personas que hablan en voz baja Sólo escuchaba murmullos.
2. ruido de poca intensidad y continuo el murmullo de la brisa
Sinónimos

murmullo

sustantivo masculino
1 rumor.
Traducciones

murmullo

murmur, mutter, hum, ripple

murmullo

murmeln

murmullo

杂音

murmullo

雜音

murmullo

Murmur

murmullo

雑音

murmullo

중얼거림

murmullo

SM
1. (= susurro) → murmur(ing), whisper(ing); (= queja) → muttering
2. [de hojas, viento] → rustle, rustling; [de agua] → murmur; (= ruido confuso) → hum(ming)

murmullo

m. murmur, bruit, gen. in reference to an abnormal heart sound.
Ejemplos ?
Sin embargo, luego de unos momentos, mi emoción aumentó terriblemente, al verla ajustar una vez más los anteojos que pendían de su cintura, mirarme cara a cara, como había hecho antes, y sin hacer caso de los murmullos de la gente, inspeccionarme de arriba a abajo, con la maravillosa compostura que ya había deleitado y turbado mi alma.
Presentóse el noble mozo Con impávida insolencia Al Tribunal, despachando Sus negocios con franqueza; Y sus vuelillos de encaje, Y sus hebillas con perlas, Y sus pajes ataviados Con magníficas libreas, Apagaron los murmullos E hicieron al fin domésticas Las voluntades agrestes De la turba descontenta.
Esas bellezas veladas en blanquísimos encajes que en elegantes carruajes se deslizan más allá: esos jinetes veloces que cruzando por entre ellas buscan en vano las huellas de algún ausente quizá: esa armonía que elevan con murmullos diferentes, los árboles y las fuentes y la inquieta multitud: las sombras con que su suelo entapizan por doquiera los hombres en su carrera, los olmos en su quietud.
Palabras, frases entrecortadas, murmullos, gritos, protestas, súplicas, se arremolinan en confusión de rostros, en temblores de labios y en desesperaciones de manos.
Tú, cuya voz dulcísima murmura en la quietud de la floresta umbría, y del bosque salvaje en la espesura, y en los gemidos de la mar bravía, y en los murmullos de la sombra oscura.
– Era mera literatura electoral; pasadas las elecciones cumplirá el convenio porque así lo ha declarado públicamente. (Murmullos – Interrupciones – Campana de Orden) SEÑOR FERREIRO.
Vió la luz a través de las junturas largo tiempo brillar, y oyó acercándose la voz del juez inteligible apenas, ora con voces de dureza llenas creciendo, ora en murmullos apagándose.
Los falsos enlutados prosiguen el tránsito imperecedero: actos fingidos, arrepentimientos pasajeros, bondades convenientes. Y entre murmullos, rezos, risas, carcajadas, las espinas son pretextos para farsas de piedades...
LA BELLA DURMIENTE DEL BOSQUE ¿Qué pasa en la ciudad? ¿Por qué ha cesado sus murmullos, sus estruendos y sus gritos enclaustrantes?
Sin embargo, salió a caminar, vio un pobre viejo con una regadera en la mano y cuando él la inclinó apareció una vaporosa pollera de agua, haciendo murmullos como si fuera movida por pasos.
No obstante, de cuando en cuando se percibían como unos rumores confusos: chasquidos de madera tal vez, o murmullos del viento, o, ¿quién sabe?, acaso ilusión de la fantasía, que oye y ve y palpa en su exaltación lo que no existe; pero la verdad era que ya cerca, ya lejos, ora a sus espaldas, ora a su lado mismo, sonaban como sollozos que se comprimen, como roce de telas que se arrastran, como rumor de pasos que van y vienen sin cesar.
Haría cosa de unas horas que don Dionís se encontraba en aquel delicioso lugar, recostado sobre la menuda grama a la sombra de una chopera, departiendo amigablemente con sus monteros sobre las peripecias del día, y refiriéndose unos a otros las aventuras más o menos curiosas que en su vida de cazadores les habían acontecido, cuando por lo alto de la empinada ladera y a través de los alternados murmullos del viento que agitaba las hojas de los árboles, comenzó a percibirse, cada vez más cerca.