mujeriego


También se encuentra en: Sinónimos.

mujeriego, a

1. adj./ s. m. Se aplica al hombre que gusta de ir con mujeres siempre ha sido muy mujeriego y eso ha destrozado su matrimonio . donjuán, faldero
2. adj. De la mujer o relacionado con ella. femenino
3. s. m. Grupo o conjunto de mujeres. mujerío
4. a mujeriega o a la mujeriega loc. adv. EQUITACIÓN Sentado en la silla de montar con las dos piernas hacia uno de los dos lados y no a horcajadas.

mujeriego, -ga

 
adj. Mujeril.
Díc. del hombre dado a mujeres.
m. Mujerío.
A la mujeriega, o a mujeriegas. Sentado en la silla de montar, y no a horcajadas.
Sinónimos

mujeriego

, mujeriega
adjetivo
Traducciones

mujeriego

womanizer

mujeriego

donnaiolo

mujeriego

Frauenheld

mujeriego

Womanizer

mujeriego

الفاسق

mujeriego

Womanizer

mujeriego

Womanizer

mujeriego

Womanizer

mujeriego

A. ADJ
1. [hombre] es muy mujeriegohe's a real womanizer
2. cabalgar a mujeriegasto ride sidesaddle
B. SMwomanizer
Ejemplos ?
Bebedor y holgazán, mujeriego, timbista y perdido como era su Frutos, alias Verderón, siempre acompañaba y traía a casa una corteza de pan...
Y cuenta que los refranes y sentencias son evangelios chiquitos, que dicen más verdad que la bula de composición, y los inventó Salomón, que fue un rey más sabio que el virrey príncipe de Esquilache, y que, como él, sacaba décimas de su cálamo, y era más mujeriego y trapisondista que Birján y los doce pares de Francia que vinieron con Pizarro a la conquista.
Gabriele D'Annunzio, poeta decadente, artista, músico, esteta, mujeriego, atrevido pionero aeronáutico, mago negro, genio y canalla, emergió de la I Guerra Mundial como un héroe con un pequeño ejército a sus órdenes: los "Arditi".
-Por eso ha sucedido todo esto. Eres tan confiada.-bruscamente interrumpió Don Ramiro- Esteban es un holgazán, un mujeriego. Allá en la ciudad es famoso entre sus conocidos por sus amoríos, te lo advertí la noche de la fiesta.
Su dueño, por los años de 1813, era un indio rechoncho, feo como una pesadilla, mujeriego, parrandista y muy palangana y metido a gente.
111 La fama de mujeriego que había precedido á Bolívar contri- buyó en mucho á que el gobernador encontrara lógica y acer- tada la descifración que, de las tres etcéteras, hicieron sus ami- gos, y después de pasar mentalmente revista á todas las mucha- chas bonitas de la villa, se decidió por tres de las que le pare- cieron de más sobresaliente belleza.
Muerto el conde-académico sin sucesión legítima, legó el condado a su primo el limeño don Manuel Díez de Requejo, criollo a las derechas, parrandista, jugador y mujeriego; en una palabra, mozo cunda, cumbianguero y de mucha cuerda.
Éstas y otras lindezas del virrey que, por mujeriego, tuvo tristísimo fin a inmediaciones de la que hoy es plaza de Bolívar y antes fue de la Inquisición, las encontrará el lector en las interesantes Relaciones de Indias de nuestro amigo don Marcos Jiménez de la Espada.
Pronto se encontró, en la izquierda de la batalla luctuosa, con el divino Alejandro, esposo de Helena, la de hermosa cabellera que animaba a sus compañeros y les incitaba a pelear; y deteniéndose a su lado, díjole estas injuriosas palabras: —¡Miserable Paris, el de más hermosa figura, mujeriego, seductor!
Dirán que no sin solapa, y con agravio de Dios, simpáticos hago a Los caballeros de la capa; Que a virreyes del Perú del negro sepulcro evoco, para respetarlos poco y tratarlos tú por tu; Que con fines muy nefandos, calumniador de la historia, sombras echo en la memoria del ilustre Pepe Bandos; Que tal vez estando chispo esas quimeras hilvano, pues que trato liso y llano al fraile y al arzobispo; Que doy escándalo grave refiriendo el gatuperio que condujo a un monasterio a la Monja de la llave; Que no merece laurel, sino palo, mucho palo, quien ve un dulce de regalo en Leonorcica Michel; Que allí descubro mi juego por la idea y la palabra; que al monte tira la cabra y debo ser mujeriego...
Si no miente el obispo Villarroel, en sus Dos cuchillos hubo,allá por los años de 1630, un don Juan, Oidor de la Real Audiencia de Lima, que en lo mujeriego, fué otro don Juan Tenorio.
Como el que descubre un dragón en la espesura de un monte, se echa con prontitud hacia atrás, tiémblanle las carnes y se aleja con la palidez pintada en sus mejillas, así el deiforme Alejandro, temiendo al hijo de Atreo, desapareció en la turba de los altivos troyanos. Advirtiólo Héctor y le reprendió con injuriosas palabras: — ¡Miserable Paris, el de más hermosa figura, mujeriego, seductor!