Ejemplos ?
En diciembre de 1994 participa en el proyecto Maio maduro maio junto a José Mário Branco y Amélia Muge, que se presenta en Lisboa y en otras ciudades del extranjero, es grabado en doble CD en 1995.
os concheros de Muge son un conjunto de concheros situados en las orillas del río Muge, afluente del Tajo y cerca de la población portuguesa de Muge, y uno de los yacimientos arqueológicos mesolíticos mayores de Europa.
Maio Maduro Maio, com José Mário Branco y Amélia Muge (1995) Janelas Verdes, Júlio Pereira (1989) Acústico, Júlio Pereira (1994) Voz e guitarra, varios (1997) Encontros - Canções de João Lóio, varios (1997) Novas vos trago, vários (1998) Por el mar de mi mano, Luis Pastor (1998) La rosa de los vientos, Mestisay (1998) Cantigas de amigo, vários (1999) O Cancioneiro do Niassa, Canções Proibidas, varios (1999) Danza das areas, Uxía (2000) Canções de embalar, varios (2001) En esta esquina del tiempo, Luis Pastor (2006) Cantantes en portugués
Yo escribiré cómo muge El vendaval en tus torres, Cómo entro las jarcias cruje Del buque que va a anegar; Cómo zumba en las almenas Con que ciñes tus castillos, Cómo silba en las cadenas Que el puente han de sujetar.
Un peón, de a pie, estira la cola de la vaca mientras la marcan; ¡marca y contramarca! Muge el animal, brama, y su gemido sube con la nubecita de humo, hediondo a cuero y pelo quemado; ya cambió de dueño.
No braman tanto las olas del mar cuando, levantadas por el soplo terrible del Bóreas, se rompen en la tierra; ni hace tanto estrépito el ardiente fuego en la espesura del monte, al quemarse una selva; ni suena tanto el viento en las altas copas de las encinas, si arreciando muge; cuanta fue la grita de teucros y aqueos en el momento en que, vociferando de un modo espantoso, vinieron a las manos.
Sobre la tempestad de opacas tintas que finge el cielo, el Iris de oro, grana y azul suelta las cintas, y el mar muge o se duerme, y trina el ave o al nido torna, en tanto que la brisa de primavera suave lucha de invierno con el cierzo frío, y el cáliz cierra o ábrelo indecisa la flor sedienta a un alba sin rocío.
VIII La noche es oscura. El viento muge y silba, sacudiendo las gigantes ramas del boabad de las selvas. Los genios blanden sus cárdenas espadas de fuego sobre las nubes, en que se les ve pasar cabalgando.
4 Porque las saetas del Todopoderoso están en mí, Cuyo veneno bebe mi espíritu; Y terrores de Dios me combaten. 5¿Acaso gime el asno montés junto á la hierba? ¿Muge el buey junto á su pasto? 6¿Comeráse lo desabrido sin sal?
SATÁN.--Yo soy aquél que, prepotente, Leyes dá al huracán, al mar, al fuego; Brilla en el rayo y muge en el torrente, Yo soy aquel que con poder grandioso Reinó en un tiempo hermoso, Venerado y temido; Dios absoluto de la indiana gente.
Que al lejos, como la sombra Del brazo airado de Dios, Avanza con dobles alas Nublado amenazador; Y con él nubes y nubes En apiñado escuadrón, Que encapotando los cielos Van a atropellar al sol. Allá, en su cóncavo seno; Brama oculto el aquilón, El trueno encerrado muge, Hierve el rayo asolador.
En la llanura, corre el viento sin obstáculos y se extiende sin esfuerzo; en la montaña, choca con moles que le atajan, se encierra en desfiladeros, se desliza, tropieza, muge, da vueltas, se estrella, sin poderlas mover, en las rocas que le cierran el paso, y aunque penetre en ciertas partes, siempre deja sin poderlos explorar, tranquilos valles que parecen ignorar que exista.