mortaja


También se encuentra en: Sinónimos.

mortaja

(Del lat. mortualia, vestidos de luto.)
1. s. f. Prenda en que se envuelve un cadáver para enterrarlo. sudario
2. Amér. Central y Merid. Hoja de papel con que se lía el tabaco de los cigarrillos.
3. mortaja de esparto Esterilla de palma para dormir. petate

mortaja

(Del fr. ant. mortaige, sudario.)
s. f. MECÁNICA Corte o concavidad hecha en una pieza para encajar otra. muesca, entalladura

mortaja

  (del l. mortualiar, vestido de luto)
f. Vestidura con que se envuelve el cadáver.
(Amér. Merid) fig.Hoja de papel con que se lía el tabaco del cigarrillo.

mortaja

 
Muesca (concavidad).
Sinónimos

mortaja

sustantivo femenino

mortaja:

vestiduralienzo, sudario, sábana,
Traducciones

mortaja

shroud, mortise

mortaja

كفن

mortaja

Całun

mortaja

SF
1. [de muerto] → shroud
2. (Téc) → mortise
3. (LAm) (= papel) → cigarette paper
Ejemplos ?
-Yo no puedo decir a la gente sino la verdad -dijo-. De mí nadie hace caso, bastante tengo con coser mi mortaja. Se presentó entonces la séptima y última.
La desolación y la ruina envolvían el lugar como una mortaja; y en los aleros sin pájaros, y en los muros desnudos de yedra, veía Blake un toque siniestro imposible de definir.
-Pero vamos a ver, martirio -decíale, con acento vibrante de pasión, quince días después de la escena que acabamos de narrar, el Niño de la Tumbaga a la bellísima unigénita del Talabartero, que sentada tras la reja, bañada en sol y compitiendo triunfalmente en tintas y en perfumes y en gallardías con las flores que lucían en las macetas, contemplaba a aquél con melancólica expresión-; vamos a ver, por qué ese empeño de que yo, en la flor de mi edá, me vista la mortaja; porque si usté se va de la vera mía, sin darme su consentimiento, no voy a encontrar médico que me cure la puñalá que me voy a meter en el sitio que más me duela.
Al ver los celajes densos, que de la esfera borrones, del sol el descenso aguardan para ofuscarle, latiole el pecho agitado, y dijo: «Del mismo modo los hombres a que un rey decline esperan, para tragarlo feroces.» Se le figuró el gran astro cadáver que de vapores con la mortaja se hundía en la tumba de los montes; y recordando que todo la muerte lo traga y rompe, retembló, de sudor frío su rostro seco bañose, y tornó la vista a Oriente, ya dominio de la noche, el espectáculo huyendo que el ocaso presentole.
Don Gaspar lo cogió entre sus brazos, lo llevó a su cuarto, lo cubrió de besos, rasgó la mortaja, lo vistió con un traje de raso carmesí, echole al cuello el collar de perlas y engarzó en sus orejas las arracadas de piedras preciosas.
Me dijeron que no tenía derecho a nada, que bastante hacían con darnos el cuarto; pero, que si él moría fuera a buscar una orden para que en despacho me entregaran cuatro velas y una mortaja.
Pues tiene una mortaja ese desafortunado como muy pocos pueden reclamar: en lo profundo, bajo el patio de una prisión, desnudo, para mayor vergüenza, yace con los pies aherrojados envuelto en una sábana de llamas.
¿No era yo, entonces?, grité desesperado. ¿No fui yo el que buscó entre los escombros, la ruina y la mortaja de los marcos, un solo pedazo de mi María!
Con su báculo venía una vieja o espantajo, diciendo: -¿Quién está allá a las sepulturas?- con una cara hecha de un orejón; los ojos en dos cuévanos de vendimiar; la frente con tantas rayas y de tal color y hechura, que parecía planta de pie; la nariz en conversación con la barbilla, que casi juntándose hacían garra, y una cara de la impresión del grifo; la boca a la sombra de la nariz, de hechura de lamprea, sin diente ni muela, con sus pliegues de bolsa a lo jimio, y apuntándole ya el bozo de las calaveras en un mostacho erizado; la cabeza con temblor de sonajas y la habla danzante; unas tocas muy largas sobre el monjil negro, esmaltada de mortaja la tumba...
8 Ciudad, maraña de cables y azoteas, de postes y de pestes, de anuncios y de gentes, recinto de mis vidas y mis muertes... Ciudad, enredo de tristezas y alegrías, de cantos y de cuentos, de gritos y silencios, mortaja de mi esencia y de mi cuerpo.
TREINTA Inacabable sed que no sacia ninguna agua, porque no hay agua para esa sed que no quiere agua, sino mortaja, vasija que la dome y la evapore, aunque caiga después desperdiciada en otros surcos sin nada.
Y yo, señora, lo veo: podrá llevarme a casar; pero en vez de preparar las galas del himeneo, que a tenerme se limite una cruz y una mortaja; que esta gala y esta alhaja será lo que necesite.