morrión

(redireccionado de morriones)

morrión

1. s. m. HISTORIA, MILITAR Casco antiguo que solía tener un adorno o plumaje en la parte superior.
2. INDUMENTARIA Y MODA, MILITAR Especie de sombrero sin alas y con visera que formaba parte del uniforme militar.
3. CAZA Vértigo que padecen las aves de altanería.
Traducciones

morrión

morion

morrión

morion

morrión

morione

morrión

SMhelmet, morion
Ejemplos ?
El 4 de enero, por la noche, dando una prueba de su viveza criolla, ordenó Castilla el traslado de posición, pero advirtiendo a los soldados que dejaran sus morriones y otras prendas de cabeza sobre las tapias que hasta entonces ocupaban.
Desde el 6 de diciembre comenzaron a cruzar la cordillera de los Andes por destacamentos, alcanzando Mendoza unos días después. Allí se realizó un inventario el 31 de diciembre: 86 sables, 55 lanzas, 84 morriones y 102 monturas.
A pie de calle se puede observar penachos de cascos o morriones, las banderolas y estandartes desordenaddos que se suponen corresponden a un enemigo ya vencido.
En 1552 una Real Cédula ordenaba que en las Atarazanas se conservaran siempre gran cantidad de armas: "1500 arcabuzes, 500 coseletes, 10500 morriones, 200 quintales de pólvora, 500 picas de campo, 100 medias picas, 300 docenas de gorguces y 200 alabardas y partesanas".
De cada pueblo se obligaua el señor y el cabildo de dar yndio mitimays estrangeros para todo el oficio y trauajos y para las demás cosas dauan oficiales de metales de oro y plata, estaño y cobre, yndios labradores y canteros, aluani, ollero, carpintero, platero, pintores, bordadores y sederos y cantores, flauteros, tanboreleros, múcicos, barberos, escriuanos, contadores, farsantes, mayordomos, labradores, justicias, pontífises, saserdotes, uírgenes, administradores, camareros y paxes, lacayos y morriones, alauarderos, capitanes generales.
Nosotros, por nuestra parte, comprendiendo toda la predilección que nos demostraba en aquel momento el Sumo Pontífice, procurábamos expresarle con la mirada, con el gesto, con la actitud, nuestra veneración y piedad, así como el dolor y la indignación que sentíamos al verlo preso y ultrajado por sus malos hijos....—Casi instintivamente nos quitamos los morriones (cosa que chocó mucho a los franceses, los cuales seguían con sus gorros encasquetados), y nos llevamos la mano derecha al corazón como quien hace protestación de su fe.
Sus cinturas estaban envueltas con fajas de satén, con delgados puñales que de ellas colgaban, cuyas empuñaduras estaban incrustadas con gemas escarlata. En las coronillas de sus cabezas, y llegando hasta la mitad de sus frentes, había pulidos morriones de cobre.
Su peregrinación y tiernos votos iban ya a ver cumplidos los devotos, cuando antes de llegar al feliz puerto diez árabes salieron del desierto y en el ancho camino cogen al matrimonio peregrino: sin detención los dejan en pelota, y viendo la beldad de la devota resuelven, sin oír sus peticiones, en su esponja limpiarse los morriones.
Las afrentas, las malas palabras, las ignominias y los demás denuestos súfralos como vocería de los enemigos, y como armas y piedras remotas, que sin hacer herida hacen estruendo cerca de los morriones; súfrelas sin mostrar flaqueza y sin perder el puesto, las unas como heridas dadas en las armas y las otras en el pecho; y aunque te aprieten, y con molesta violencia te compelan, es torpeza el rendirte: defiende, pues, el puesto que te señaló la naturaleza.
Jinetes y cabalgaduras entre charcos de sangre, terceloras, sables y morriones caídos acá y acullá, tacos todavía humeantes, lanzones mal encajados en el suelo blando de la hondonada con sus banderolas hechas flecos, algunos heridos revolviéndose en las hierbas, lívidos, exangües, sin alientos para alzar la voz: tal era el cuadro en el campo que ocupó el enemigo.
Las primeras de infantería, con sus altos morriones con guarniciones y penacho, casaca larga, centro blanco y azul, y su correaje blanco cruzado.
Sin embargo, no siempre es ése el caso; pues, a veces, adopta una aguda voz de falsete; otras, por obra de algo semejante a un truco de magia, deriva de su historia más de lo que ha sabido invertir en ella; y mientras sobre la explanada la guarnición en pleno desfila ante nuestros ojos en carne y hueso, desde las almenas continúa él aterrándonos con cañones de pacotilla y múltiples morriones de fiero aspecto que penden de palos de escoba».