morrión

morrión

1. s. m. HISTORIA, MILITAR Casco antiguo que solía tener un adorno o plumaje en la parte superior.
2. INDUMENTARIA Y MODA, MILITAR Especie de sombrero sin alas y con visera que formaba parte del uniforme militar.
3. CAZA Vértigo que padecen las aves de altanería.
Traducciones

morrión

morion

morrión

morion

morrión

morione

morrión

SMhelmet, morion
Ejemplos ?
Era el mismo; el capitán Heitor, con su morrión de penacho azul, su casaquilla de alamares, botas largas de cuero de lobo, cartera negra y pistoleras de piel de gato.
Las primeras de infantería, con sus altos morriones con guarniciones y penacho, casaca larga, centro blanco y azul, y su correaje blanco cruzado. La caballería centro azul y blanco, casaca corta, morrión con guarniciones y pompón colorado.
Ocho años, si..., ¡y en ocho años, cuántos sucesos y qué rodar del mundo!, hace que duermen en el camposanto de Marineda, al arrullo del ronco Cantábrico, las dos irreconciliables estantiguas, los dos vejestorios enemigos, a quienes, por no andar zarandeando los apellidos de su esclarecida prosapia, llamaré sonora y significativamente don Juan de la Boina y don Pedro del Morrión.
Donde la vista en el morrión se clava, pone su lanza cada caballero; pero es Grifón más fuerte en el arribo y el pie le saca del izquierdo estribo.
Os hará sombra, no hay que tanto vuele cuando huye del alba lisonjera, y a ser yegua, según sus maravillas, fuera él morrión y rey de las morcillas.
¡Era cosa resuelta! ¡Cambiaría el morrión por la boina, odiando como odiaba mortalmente a los facciosos! A la sazón nos hallábamos en el Principado, a tres leguas del enemigo.
Su escudo consistía en una tapa de las que llevan en el centro los candiles; sus lanzas eran larguísimas agujas, broncínea labor de Ares; y formaba su morrión una cáscara de guisante sobre las sienes.
No le cubría la cabeza morrión alguno, sino un sombrero de gran falda de color leonado con mucha diversidad de plumas terciadas a la valona, la espada ancha, los tiros ricos, las calzas a la esguízara.
El intrépido Trasimedes dio al Tidida una espada de dos filos —la de éste había quedado en la nave— y un escudo, y le puso un morrión de piel de toro sin penacho ni cimera, que se llama catetyx y lo usan los jóvenes para proteger la cabeza.
Lo que se susurró fue si la esposa de don Juan se asomaba o no se asomaba a la galería para ver pasar la milicia capitaneada por el apuesto don Pedro del Morrión, el más fogoso nacional de Marineda.
En cuanto a que la señora de Boina se dejase o no se dejase impresionar por las relucientes charreteras y la magnífica pompona del señor Morrión, es punto que no ha dilucidado la historia, tan solícita en aquilatar otros menos importantes.
Pero, hacia las ocho y media vio aparecer a lo lejos el uniforme del arcabucero bajo la galería de los pórticos, como un soldado alemán de Rembrandt que brillara por el triple resplandor de su morrión, de su coraza y de su nariz; funesta aparición que se agrandaba y esclarecía rápidamente, y cuyo metálico paso parecía marcar cada minuto de la última hora del pañero.