morisco

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También se encuentra en: Sinónimos.

morisco, a

1. adj. Moro, natural de África del norte.
2. adj./ s. HISTORIA Se aplica al musulmán que se bautizó y permaneció en España tras la reconquista.
3. adj. HISTORIA De los moros que se quedaron en este país después de la reconquista y sus descendientes.
4. Se refiere al dibujo o motivo ornamental muy usado en damasquinería.

morisco, -ca

 
adj. Moruno.
adj.-s. hist. Díc. del moro bautizado que quedó en España al terminar la Reconquista en 1492. El cardenal Cisneros obligó a los moriscos a convertirse, lo que motivó la revolución de Las Alpujarras en 1502. Se sublevaron de nuevo en 1570 al prohibírseles el uso de su lengua y culto. Finalmente Felipe III decretó su expulsión general, en 1609, medida que perjudicó la agricultura y la artesanía, actividades en las que los moriscos sobresalían. La medida afectó al reino de Valencia, donde estaban mayoritariamente establecidos. La nobleza valenciana que dependía de las rentas de los moriscos se opuso a su expulsión.
adj. lit. Díc. de la obra literaria escrita por los moriscos, en árabe o bien aljamiadas, como p. ej. el Poema de Yusuf.
Sinónimos

morisco:

moromoruno,
Traducciones

morisco

Moriske

morisco

摩尔

morisco

摩爾

morisco

ムーア

morisco

무어

morisco

/a
A. ADJMoorish (Arquit) → Moorish
B. SM/F
1. (Hist) → Moslem convert to Christianity, subject Moslem (of 15th and 16th centuries)
2. (Méx) (= cuarterón) → quadroon
Ejemplos ?
Ellos estando escuchando vieron un moro pasar; armado va a la morisca, empiézanle de llamar, y ya que es llegado el moro do el emperador está, el emperador que lo vido empezóle a preguntar: -Di, ¿adónde vas tú, el moro?
El sol, un sol otoñal, iluminaba espléndidamente la escena, el reducido patio invadido casi del todo por el lebrillo de lavar, por una higuera despojada de pámpanos y frutos y convertida en tendedero, y por la orza de la lejía, en que uno de los dos rapaces hundía los desnudos brazos, mientras su compañero impacientaba a una gata de morisca piel que sufría pacientemente sus infantiles travesuras.
Y unos coronaron la fortaleza de madera; otros se montaron en el cañón, provistos de una larga mecha; los gañanes más diestros en el manejo de la honda subieron a la alcazaba morisca; los tiradores o escopeteros salieron de descubierta al camino de Guadix, y el alcalde se colocó en un punto que dominaba todo el futuro campo de batalla, teniendo a su lado a Jacinto, a fin de que con un redoble de tambor diese la señal de fuego.
¡Con qué dulzura afectuosa olvidaba su fiereza, el hervor de su sangre morisca, el sol derretido que corría por sus venas bajo la sedeña piel, para amansarse al contacto del cuerpo ágil, con el cual parecía formar uno solo al realizar las empresas de la destreza y del valor!
Yo tengo veintiséis años no cumplíos; mis méritos o mis desméritos a la vista están; no tengo más familia que un tío embarsamao, una gata morisca, un perro perdiguero y un patio que es un encanto; además, tengo pa vivir sin ayunar manque suban los comestibles; además, tengo un corazón que no me cabe en su departamento; además, buenos procederes.
Estaba situado este lugar de reprobación en una callejuela morisca, y tenía por entrada un portal oscuro que conducía a la antesala flanqueada de aparadores cargados de garrafas que contenían vinos, cidra y licores espirituosos.
A mí to el mundo me estima, probes y ricos, chatos y narigones, y lo único que me falta en el mundo pa yo reírme de la pena, es usté, usté, y sin usté no quieo pa na la vía, ni al probetico embarsamao, ni mi gata morisca, ni mi potro alazán, ni mi perro perdiguero.
Estuve con él más de un mes, no por el gusto de la vida que tenía, sino por el que me daba saber la de mi amo, y por ella la de todos cuantos moriscos viven en España.» ¡Oh cuántas y cuáles cosas te pudiera decir, Cipión amigo, desta morisca canalla, si no temiera no poderlas dar fin en dos semanas!
Dominábanlo otras veces sobre dos alturas, una torre morisca ruinosa, como imagen de lo pasado, en la una, y una lindísima capilla, como imagen de lo presente, en la otra.
tro día narraré los trágicos sucesos que precedieron a la entrada de los franceses en la morisca ciudad de Guadix, para que se vea de qué modo sus irritados habitantes arrastraron y dieron muerte al corregidor don Francisco Trujillo, acusado de no haberse atrevido a salir a hacer frente al ejército napoleónico con los trescientos paisanos armados de escopetas, sables, navajas y hondas de que habría podido disponer para ello...
Ya bajo el sol que calcina, ya contra el hielo invernizo, el bochorno y la borrasca, el agosto y el enero, los copos de la nevasca, los hilos del aguacero, siempre firme, siempre igual, impasible, casta y buena, ¡oh tú, robusta y serena, eterna encina rural de los negros encinares de la raya aragonesa y las crestas militares de la tierra pamplonesa; encinas de Extremadura, de Castilla, que hizo a España, encinas de la llanura, del cerro y de la montaña; encinas del alto llano que el joven Duero rodea, y del Tajo que serpea por el suelo toledano; encinas de junto al mar —en Santander—, encinar que pones tu nota arisca, como un castellano ceño, en Córdoba la morisca...
Bajo esta gótica o morisca socarreña en que durante el día se venden frutas, harina y otros excesos al pormenor, vendrán a reunirse muy pronto, con los farolillos encendidos, que colocarán en fila junto a los respectivos chuzos, los serenos que a la primera campanada de las diez se dispersarán por la ciudad a cumplir su canora y nocturna obligación.