moralismo

moralismo

s. m. FILOSOFÍA, RELIGIÓN Actitud filosófica o religiosa en la que prevalece un criterio moral.

moralismo

 
m. Predominio de la moral en una doctrina.
Traducciones

moralismo

moralismo
Ejemplos ?
En 2008, el Diario Valor Econômico, de las Organizaciones Globo, consideró a Santana, como el Reducto Paulistano del Moralismo, afirmando que la religiosidad (de la Iglesia católica) tiene cierta relevancia en el barrio.
Barbara Kruger en su obra propone preguntas sobre algunos temas de nuestro entorno socio-cultural como los estereotipos, algunas situaciones que se crean en la sociedad, realidades políticas, y cuestiona el poder, la sexualidad y la representación. No obstante el registro de los temas, Kruger en su obra no llega a tener connotaciones de pesado moralismo.
Esta es la idea básica de su libro Mirar a Cristo. En el terreno moral, ha insistido en que el «cristianismo no es un moralismo».
El escritor trata de reflejar en sus personajes los vicios de la época: la mentira, la maledicencia y la ambición; caracteres que generalmente sufren un castigo al final de la obra. Alarcón nunca se aleja del moralismo imperante en la literatura del Siglo de Oro, al contrario, se mantiene firme en él.
Rodrigo Zuleta. Crítico colombiano. "Ni fácil moralismo, ni decoración, ni sentimentalismo. Visión pura, visión verbal, música del sentido.
"El Libro de tres corresponde al moralismo de Turmeda, que quiere instruir divirtiendo, utilizando el tradicional poder moralizador de los refranes.
Para 1635, algunos colonizadores ya estaban emigrando a la cercana Connecticut. Nueva Inglaterra también estableció otra tradición: un rasgo de moralismo frecuentemente intolerante.
Precisamente por aquellos años en que se discutían y se difundían los cánones de la Poética de Aristóteles y la Contrarreforma católica iba reformando la producción artística, supo conciliar clasicismo y moralismo a imitación de Séneca.
Ello le lleva a excluir de la moral todo rastro de austero moralismo o de mortificación del alma o del cuerpo, porque el fin de la moral es la felicidad y el gozo de vivir del mayor número de hombres posible.
Para una mejor explicación, seguimos lo que Marcelino Villegas escribe: “El que mejor concuerda con el gusto actual es el irónico, bien representado por una obra dialogada, Udabā' al-maẓhar, y un cuento, Fatāt aḥlāmī; sus cuadros de costumbres, sin embargo, carecen de carácter y agudeza, tanto si versan sobre personajes atrayentes (Ṯarī l-ḥarb), como si se trata de conglomerados extraños (al-Fuqarā', Ṣadīqī l-šāᶜir), porque en uno y otro caso lo único que cuenta es un moralismo convencional.
Krishnadath crea figuras de identificación para los niños de Surinam, los personajes de sus historias viven bajo ciertos principios, pero rara vez recurre a un moralismo enfático: ella es consciente que en la fantasía de un niño personajes como Batman o el pato Donald son atractivos por el solo hecho de nadar o simplemente ser divertidos.
Retoma también la aspereza de la sátira luciliana en la forma de un moralismo diatríbico que refleja sus convicciones estoicas y cínicas.