Ejemplos ?
Y él se agitaba en aquella lobreguez, sin tropezar con otra cosa que montones de paja arrojada allí hacía muchos años, después de un desestero, y que, putrefacta por las filtraciones, despedía un hedor insufrible.
- respondió la Paloma, en tono del más profundo desprecio-. He visto montones de niñitas a lo largo de mi vida, ¡pero ninguna que tuviera un cuello como el tuyo!
En los campos, las mieses ondeaban como el mar; en los ribazos crecían flores rojas y amarillas, y en los setos prosperaba el lúpulo silvestre y la florida enredadera. Al anochecer se remontó la luna, grande y redonda; los montones de heno de los prados esparcían su agradable fragancia.
Era de noche, y reinaba un silencio absoluto; ambos se quedaron en la gran ciudad, flotando en el aire por uno de sus angostos callejones, donde yacían montones de paja y cenizas; había habido mudanza: se veían cascos de loza, pedazos de yeso, trapos y viejos sombreros, todo ello de aspecto muy poco atractivo.
Había trozos de raso y montones de crin esparcidos por el suelo barrido, como si alguien hubiera interrumpido súbitamente su tarea de restablecer en la torre la absoluta oscuridad de que gozó en otro tiempo.
Pommerol) = En Trizac, los campesinos cuentan que en el bosque de Marlhiou, donde se encuentran muchos montones de tierra, restos de una ciudad gala, Cottenghe, de invisibles tesoros que han sido dejados al cuidado de las culebras.
Los cascos bandálicos fueron dejando en cada pisada el morbo de su conducta repulsiva y detractora: tras de la soldadesca se erguían nada más que casas esqueletizadas, sin techos, ventanas ni puertas, que daban la impresión yerma de nichos vacíos, donde dormían cadáveres de recuerdos de otrora. Campos cubiertos de montones de cenizas y fierros quemados.
Da movimiento y viveza a belleza el amor, y es dulce vida; y la suerte más valida sin él es triste pobreza. ¿Qué vale el beber en oro, el vestir seda y brocado, el techo rico labrado, los montones de tesoro?
Como ya va anocheciendo, el chico de la casa toma un tizón del hogar, sopla en él varias veces, y al resplandor de la vacilante llama que produce, se acercan a un arcón ahumado que está bajo el más ahumado vasar; alzan la tapadera, y aparecen en el fondo, entre montones de harina, salvado y medio pernil de tocino, dos pucheros grandes llenos de leche.
Otro cuadro más raro tienen que contemplar nuestros tres conocidos al llegar sobre cubierta: montones de jarcia, cajas de provisiones, una res acabada de desollar, enormes jaulas conteniendo vacas, cerdos y carneros, y otras menores con gallinas; grupos de marineros acá izando una verga, allá bajando pesados bultos a la bodega; y por último, revueltos y deslizándose entre tanto obstáculo, más de un centenar de muchachuelos del corte de nuestro aspirante a indiano.
Todo, sin embargo, iba hallando colocación detrás de los montones de estopa del almacén, aunque a muy bajo precio por ser género de mala venta; pero no pudo haberla para el objeto de la última campaña de Cafetera.
La mujer contó los cuatros sobre la mantilla, redújolos a montones de a treinta y cuatro cada uno, y levantándose enseguida, dijo en alta voz, con cierto retintín: -Aquí no hay más que veintiocho riales.