Ejemplos ?
---- = Dispone la creación en cada provincia de una Caja de Ahorros y de un Monte de Piedad) Por Real orden circular de 3 de abril de 1835 se previno a los gobernadores civiles que propusiesen los medios que según las circunstancias particulares de su respectiva provincia fuesen más a propósito para establecer en ella una o varias Cajas de Ahorro, excitando al efecto el celo de las personas pudientes, y desplegando las mismas autoridades todo el que fuera necesario para la realización de una medida tan útil e importante.
Cuando el juez lo estime necesario, podrá designar a algún corredor público, institución de crédito, al Nacional Monte de Piedad o a dependencias o entidades públicas que practican avalúos.
En verdad, estaban tan azoradas como ministros en día de audiencia o como empleados del Monte de Piedad cuando una fiesta nacional autoriza los desempeños gratuitos.
El impío Monte de Piedad explotaba de menesterosos que iban hacia él en busca de un poco de dinero para satisfacer diversas necesidades, algunas apremiantes.
Un día sacó del bolso seis cucharillas de plata dorada (era el regalo de boda del señor Rouault), rogándole que fuese inmediatamente a llevar aquello, a nombre de ella, al Monte de Piedad; y León obedeció, aunque esta gestión le desgarraba.
―, ―se puede decir que sí, vengo del Monte de Piedad, me embargan mañana, una deuda de mi hijo, le di la firma, y el ingrato ni siquiera me ha llamado para decirme que no ha pagado―, mi marido era jubilado del isste, vivo con lo poquito que me da la pensión, pero imagínese, cuarenta mil pesos, yo no se de donde los voy a sacar―, ―¿no tiene otros hijos?, una hija, pero la pobre, también anda bien fregada, ni para que decirle, de todas formas, ¿en que ayuda?… ―, en un semáforo, Luis se desdobla y va volando a su casa, ve las cosas que están ahí, acaba de llegar una postal de su hija, le manda las fotos de su nieta, que cumple 15 años.
El sorprendente y feliz resultado que ésta ha ofrecido desde el primer día de su apertura, y las ventajas que ha producido además a otro establecimiento no menos benéfico, el Monte de Piedad, por las relaciones que entre ambos se han abierto en favor de la clase poco acomodada, persuaden de que si se afianza debidamente la seguridad de los depósitos, se generalizará en España una institución que para otras naciones ha llegado a ser un nuevo elemento de su prosperidad a muy poco de adoptarla.
como lo ejecuto de Real orden, que por cuantos medios le sugiera su filantropía y el deseo de merecer el agrado de Su Magestad, procure que se establezca en esa provincia al menos una Caja de Ahorros, asociándola a un Monte de Piedad, o promoviendo también la creación de establecimientos de esta especie; y que haga V.
Beneficencia Privada en el Distrito Federal.- El número de instituciones que desarrollan actividades de asistencia social en el Distrito Federal, ascienden a 54, comprendiendo 5 asilos para ancianos de ambos sexos, 9 para niños y niñas, 12 hospitales, 3 casas de salud, 11 colegios para niños y niñas, 3 consultorios, 3 orfanatorios, 1 sala de maternidad, 4 panteones, el Nacional Monte de Piedad con 12 sucursales y el Montepío Luz Saviñón con 2 Sucursales.
En lo concerniente a la Beneficencia Privada, que cuenta con un capital considerable, se investiga activamente el estado que guarda cada una de las fundaciones, y se ha procurado de una manera constante que sus fondos reporten la mayor utilidad posible, según la mente de los particulares que los han cedido. El Monte de Piedad y el Montepío Saviñón siguen su marcha regular y bajo los auspicios oficiales van prosperando de día en día.
Condonó los pagos de alquiler de viviendas desde octubre de 1870 hasta abril de 1871, abonando a futuros pagos de alquileres las cantidades ya pagadas, y suspendió la venta de objetos empeñados en el Monte de Piedad de la ciudad.
Con una preocupación por la variedad, digna de mejor causa, compuse los últimos poemas de Monte de Piedad, con lo que quiero decir que de las lineas en blanco de este libro llegue a sacar un partido increíble Estas lineas equivalían a mantener los ojos cerrados ante unas operaciones del pensamiento que me consideraba obligado a ocultar al lector.