montar en cólera

Ejemplos ?
El 11 de septiembre de 2011 se enzarzó en una pelea dialéctica con Pilar Rahola que tras montar en cólera con ella tras afirmar que había llevado a sus hijos a colegios suizos, profirió hacia ella frases como «no tienes derecho a hablar de mis hijos.
Filemón suele montar en cólera con Mortadelo y lo persigue con algún tipo de arma u objeto arrojadizo mientras Mortadelo escapa disfrazado, normalmente de animal (insecto, reptil, ave, gato, etc).
Llamado también Morifinwë, que significa «oscuro Finwë» en quenya. Su madre lo llamó Carnistir, que significa «cara roja», por su pronta capacidad para montar en cólera.
Proceder "preguntando al adversario para poder deducir de sus respuestas la verdad de nuestra afirmación." "Provocar la irritación del adversario y hacerle montar en cólera".
Filemón suele montar en cólera con Mortadelo y lo persigue con algún tipo de arma caricaturesca u objeto arrojadizo de grandes proporciones mientras Mortadelo escapa disfrazado, normalmente de animal (insecto, reptil, ave, gato, etc…).
Continúaba, eso sí, por terquedad aragonesa, más que por otra cosa, diciéndose su mortal enemigo, y hablándole con aparente acritud y a voces, como si estuviera mandando soldados; pero sus ojos la seguían y se posaban en ella con respeto, y si por acaso se encontraban con la mirada (cada vez más grave y triste desde aquel día) de la impávida y misteriosa joven, parecían inquirir afanosamente qué gravedad y tristura eran aquéllas. Angustias había dejado, por su parte, de provocar al Capitán y de sonreírse cuando le veía montar en cólera.
HARPAGÓN No, de ningún modo. MAESE JACOBO Perdonadme: sé muy bien que habéis de montar en cólera. HARPAGÓN Absolutamente: por el contrario, me complacerá, pues me alegra mucho saber cómo se habla de mí.
Decimos arder de cólera, y montar en cólera; arder en cólera, no es castizo; y si lo fuese, todavía sería error garrafal y ofensa a la sintaxis usar del subjuntivo en esa terminación, cuando la que corresponde en este caso es la en iera: un ministro que ardiera de cólera, nos concedería, etc.; o un ministro que ardiese de cólera, nos concedería el lugar consabido de tormento.
No hubo, sin embargo, forma de cercarlo ni lazarlo, lo que hizo montar en cólera al mandador, que profiriendo insultos contra sus hombres, se lanzó a por el toro, jurando que o se moría o pasaba todo el resto de la vida persiguiendo al Chingo Negro, pero lo que era él, nunca volvería si no alcanzaba al animal.
Como consecuencia de este acontecimiento, los delegados del Congreso americano, Benjamin Franklin, John Adams y John Jay, rechazaron los acuerdos con Francia y firmaron una paz separada con Inglaterra, lo que hizo montar en cólera al rey francés, que ordenó a Vergennes reprender a Franklin.