monitorio

(redireccionado de monitorios)

monitorio, a

1. adj. Que sirve para avisar o amonestar a una persona siempre recordaré sus palabras monitorias.
2. Se aplica a la persona que avisa o amonesta a otra.
3. s. m. RELIGIÓN Advertencia o amonestación que dirigían el papa o los prelados a los fieles, para señalarles líneas de conducta o recabar información sobre un asunto determinado.

monitorio, -ria

 
adj. Díc. de lo que sirve para avisar y de la persona que lo hace.
m. catol. Amonestación que el Papa o los prelados dirigen a los fieles.
Amenaza de excomunión.
Traducciones

monitorio

ADJadmonitory
Ejemplos ?
-Bien seguros estamos -respondió Chiquiznaque- que no se dijeron ni dirán semejantes monitorios por nosotros; que, si se hubiera imaginado que se decían, en manos estaba el pandero que lo supiera bien tañer.
Más del cincuenta por ciento de los procesos monitorios evitan el consiguiente declarativo, sea por el pago voluntario del deudor, sea por la ejecución del título presentado con la petición inicial.
Abora bien, según el decreto del Concilio de Trento referido anteriormente, a los obispos y no a sus oficiales pertenece conceder los monitorios.
El Papa Pío V hizo un reglamento en 1570 sobre la concesión de los monitorios mas no especificó exactamente el valor por que podrían concederse.
Ahora bien, el uso de los monitorios habrá provenido de estas dos moniciones; en el principio iban dirigidos a testigos ciertos y determinados; después se dirigieron en general con amenaza de excomunión a todos los que teniendo que deponer, se ocultasen por no decir la verdad; no se esperó la negativa de los testigos, sino que se previno con las amenazas de excomunión que contiene siempre el monitorio.
En su origen, no era lícito proceder por vía de censura o monitorios, sino en los asuntos civiles. Las dos primeras decretales del Papa Alejandro III que introdujeron este uso, fueron publicadas ron motivo de dos causas civiles.
Hé aqui lo que sobre esto dispone el Concilio de Trento: Debe observarse que como los monitorios para compeler a que se revele alguna cosa son los más frecuentes, pues son rarísimos los que únicamente obligan a satisfacer, se entiende comúnmente por monitorios los que se publican con el objeto de la revelación.
Antiguamente, se distinguían cuatro clases de monitorios: para que se revelasen algunos hechos o para recuperar alguna cosa perdida o extraviada para conocer ciertos malhechores ocultos, por lo que se llaman in forma malefactorum para dar una satisfacción o pagar una deuda, llamados entonces obligationes de nisi para restituir ciertos derechos o bienes de que había sido despojado, conocidos con el nombre de in forma conquestus y de los que puede verse un ejemplo en las Decretales ni capítulo Conquestus, de for.
Por lo demás, siguiendo la bula de Pío V, los monitorios no deben concederse sino en materias civiles, conforme al cuarto Concilio de Milán, y como nos dice Eveillon, este es el uso de Roma y e1 de muchas diócesis de Italia.
Según el estilo aprobado por el Concilio de Bourges, en 1584, los que conceden monitorios están obligados a firmarlos y los curas y demás personas a quienes se presenten, los tendrán por de ningún valor si no van autorizados con el sello del ordinario.
Se cree generalmente que se usan los monitorios en la Iglesia desde que por el año 1170, decidió el Papa Alejandro III que se podía compeler con censuras a los que se negaban a testificar en un negocio.
Inmediatamente después se usaron monitorios en las causas criminales, aunque las había esceptuado el Papa Honorio III en una de sus epístolas al abad de San Eugenio (Cap.