monería

monería

1. s. f. Acción propia de los monos.
2. Gesto o acción graciosa de los niños. monada
3. Gesto o acción ridícula compórtate y deja de hacer monerías. payasada
4. Mimo, gesto cariñoso todo el rato le hace monerías a su novia. carantoña
5. Persona, cosa o animal bonito y gracioso esos pendientes son una monería; su bebé es una monería. ricura, monada

monería

 
f. Monada (acción).
fig.Gesto o acción graciosa de los niños.
fig.Cosa fútil o que suele ser enfadosa en personas mayores.

monería

(mone'ɾia)
sustantivo femenino
1. objeto agradable Los adornos de la China son una monería.
2. gesto similar al de los monos que hacen niños y cachorros Mi perro se pasa el día haciendo monerías.
Traducciones

monería

mimicry

monería

svenevolezza

monería

SF
1. (= mueca) → funny face, monkey face; (= imitación) → mimicry
2. (= payasada) → antic, prank
hacer moneríasto monkey around, clown around
3. (= banalidad) → trifle, triviality
Ejemplos ?
FRUiTS Monería en la cultura Japonesa Neovictorianismo Cosplay Visual kei Poupée girl Marcas de moda japonesas de la moda japonesa
El perdedor del combate es convertido en un bebé (una versión infantil del mismo luchador). En el videojuego del 2011, además, el bebé hace alguna monería o acto gracioso.
La mascota tradicional del equipo "MAGUILA", un gorila que simbolizaba la monería del club y la ciudad, aunque en septiembre de 2005 se presentó la nueva mascota diseñada por el albaceteño Luis Delgado Gerada llamada "Zete", en clara alusión al nombre de la ciudad, y que, como la anterior, es también un murciélago aunque con unos rasgos más humanizados que su antecesora.
En otro episodio ella dice que "antes era demasiado asiática, así que se sometió a una reducción de monería en mejilla, nariz, pechos y los gluteos".
39 A control remoto 40...Super-Romeo 41 "Kid" Romeo (1) 42 "Kid" Romeo (y2) 43 Un bicho en la sopa 44 La carta 45 Batacazos de altura 46 El genio 47 no se le ocurre el título 48 ¡Qué monería!
Jim Sterling, antiguo editor de Destructoid, afirmó bromeando que la monería de Chibiterasu convertiría el juego en uno de los mejores de la Nintendo DS.
No bien hubo visto la blancura de una de las casas nuevas, la monería de las acomodadas piececitas, el estado de novedad de las habitaciones del piso tercero, alborózase y: –¡Este cuarto es mío!
Obra como ésta no la prodiga naturaleza: las líneas rehenchidas de aquella escultura de carne tierna diseñaban ya la mujer antioqueña, alta, esbelta, de movimientos lánguidos y cadenciosos; el cuello y el pecho ondulaban en esponjes de paloma cuando arrulla; la boquita, de labios un tanto gruesos pero correctos, se plegaba con el mimo y la monería que sólo la inocencia sabe producir, mostrando unos dientecitos que parecían miajas de la pulpa del coco; movía esas manos pompas, de palmas sonrosadas, con la gentileza, la maña y la travesura de una gatita; y cuando, inclinada la cabeza, proyectaba aquellas pestañas crespas, largas y de color atortolado, hubiera servido de modelo para una Virgen niña.
-Por lo mismo que entre los dos ya no hay ni esto -dijo con monería-, permíteme que te ofrezca un servicio de amigo..., de amigo cariñoso.
Se ha declarado usted mi proveedor de café, compartiendo anualmente conmigo el muy exquisito que le regala algún agradecido enfermo de su clientela. Soy, pues, su deudor, y cúmpleme pagarle en la única monería que puede ya ser grata un ricacho como usted.
En el sucio carro donde se hacinan mustios o gruñidores los perros errantes, famélicos, extenuados de hambre y de calor, fue lanzada una perrita inglesa, de la raza más pura; una galga de ese gris que afrenta al raso, toda reflejos la piel, una monería; estrecho el hocico, delicadas como cañas las patitas, y ciñendo el pescuezo flexible un collarín original: imitado en esmalte blanco sobre oro un cuello de camisa planchado con las dos pajaritas dobladas graciosamente, y una minúscula corbata azul, cuyo lazo sujetaba un cuquísimo imperdible de rubíes calibrés; todo ello en miniatura, lo más gentil del mundo.
eniego del largo estudio y las lecturas prolijas a la luz de la nocturna vigilante lamparilla, que acortaron tan temprano el alcance de mi vista y que a llevar antiparras parece que ya me obligan: mas yo, por punto, no quiero ni lente usar todavía, al revés de tantos otros que, aunque más que un lince miran, llevan el lente tan sólo por adorno y monería, y el buen tono y la elegancia hasta en los defectos cifran: defecto y de los mayores que a la humanidad fastidian.